Ahora es personal: por qué la pelea de Comey con Trump es mucho más que un escándalo

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Detrás de la polémica pública entre ambos está la investigación sobre la trama rusa

Donald Trump y James Comey dejaron las sutilezas de lado. Desde la semana pasada, cuando el exdirector del FBI salió a publicitar su libro de próxima aparición, comenzaron con una serie de críticas cruzadas. El exfuncionario acusó al presidente de estar moralmente incapacitado para dirigir al país, lo comparó con un jefe de la mafia que mide todo en base a lealtades, dijo que no conoce la complejidad del cargo que ocupa, que puede estar chantajeado por los rusos por un vergonzosos secretos sexuales. Y fiel a su estilo, el presidente lo acusó de de todo un poco: de mentiroso, corrupto, de no haber investigado a Hillary Clinton lo suficiente, hasta de “bola de baba”.

Y todo eso no pasaría de los habituales combates mediáticos de Trump, si no fuera porque llega en un momento delicado políticamente. Su abogado personal, Michael Cohen, acaba de sufrir el allanamiento de sus oficinas, en relación a acuerdos judiciales con mujeres del espectáculo que alegan haber sido calladas para no hablar de sus supuestos amoríos con Trump. Pero a su vez, el fiscal general Robert Mueller, que investiga la supuesta colaboración entre la campaña de Trump y el gobierno de Rusia para llevar al magnate a la Casa Blanca, investiga si esas vestigación de una posible confabulación de su campaña electoral en 2016 con Moscú para perjudicar a su rival demócrata Hillary Clinton.

¿Material comprometedor?
En su libro, Comey describe a Trump como un deshonesto y egocéntrico jefe mafioso y dice que el presidente le pidió al entonces jefe del FBI su lealtad personal. “Nunca le pedí lealtad personal a Comey. Ni siquiera conocía a este tipo. Es solo otra de sus muchas mentiras. ¡Sus ‘memorandos’ son de autoservicio y FALSOS!”, lanzó en Twitter el mandatario antes de que se emitiera la entrevista.

Otro detalle importante es que Comey reconoció que reabrió la investigación contra Hillary Clinton en plena campaña presidencial por entender que era la casi segura ganadora de la elección presidencial y no se había investigado lo suficiente el asunto de la destrucción de su servidor privado de mails (finalmente la pesquisa no tuvo consecuencias para Hillary). Trump dijo que eso mostraba su predisposición a favor de la candidata demócrata. Lo cierto es que, luego de reabierta esa investigación, Clinton perdió la clara ventaja que llevaba en las encuestas,

¿Qué puede pasar?
La investigación de Mueller sobre la trama rusa corre paralelamente, y está empezando a centrarse en el círculo cercano de Trump: Flynn, los asesores George Papadopoulos, Paul Manafort (los tres ya procesados por mentir a la Justicia), y ahora Cohen. El fiscal especial se ha encargado de aclarar que el presidente no está bajo investigación por el momento, pero el cerco parece estar cerca.

Pero aún si encuentra delitos, no lo podrán perseguir: dependerá de que el Congreso promueva un juicio político. Hoy eso es imposible, porque la mayoría es republicana, y el partido oficialista no parece estar en un terreno similar al de Nixon en 1974: hay una cerrada defensa del presidente, en parte debido a que los votantes republicanos siguen creyendo en el presidente: aproximadamente el 75% de los votantes registrados del “Great Old Party” creen que la trama rusa se trata de una confabulación contra el Trump.

Allí hay dos caminos: que el humor del votante cambie, o que los republicanos pierdan las dos cámaras. La Cámara Baja parece a esta altura probable en las elecciones de octubre, pero las cosas deberían ir muy mal para el GOP como para perder el Senado.

Según algunos analistas, es casi imposible que el humor republicano cambie y se dé un escenario nixoniano, y en eso tiene mucho que ver la cadena FoxNews, la más vista y abiertamente ProTrump. “Nixon no tenía Fox News en su esquina. El presidente Trump sí, y eso podría marcar la diferencia si él despidiera a Mueller. Los medios pro-Trump alentarían a grandes cantidades de estadounidenses a creer que la acción no solo es justificada sino absolutamente necesaria”, opinó este lunes la analista del Washington Post Margaret Sullivan. En ese sentido, la figura de Sean Hannity, principal conductor de la cadena, se ha transformado en un portavoz extraoficial de Trump, al punto que el presidente suele anunciar los contenidos de los programas de Hannity en Twitter.

Aún en ese caso, la defensa de Trump tiene una carta que jugar, y es que Comey parece haber bajado al lodo y, con eso, corre el riesgo de perder objetividad como eventual testigo clave en la causa rusa. De hecho, el propio comité Nacional Republicano creó un especial en su web con un título nada sutil: “Comey el mentiroso”, donde repasa lo que ellos entienden como una campaña contra el presidente. Las aseveraciones del exjerarca en su libro sobre la piel anaranjada de Trump, o sobre su mirada “poco inteligente”, no parecen darle muchos puntos en su acusación contra el presidente, y por el contrario lo perjudican,

En ese sentido sí lo del presidente parece tener un poco de sentido: bajando al exFBI al terreno donde él se siente más cómodo, Trump tiene argumentos para encauzar una batalla en la que parece estar perdiendo.

Fuente: El Observador con información de AFP