Ben Yedder conquista Old Trafford y mete al Sevilla en los cuartos de final de la Champions

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Ben Yedder celebra uno de sus dos goles al Manchester en Old Trafford. JASON CAIRNDUFFREUTERS

Asustaba jugar en Manchester. Imponía ver delante a los Lukaku, Pogba y compañía y más teniendo en cuenta que el Sevilla nunca había ganado un partido de Champions League en Inglaterra. Pero Old Trafford se vistió de seda, premió las ganas y la ilusión frente al conservadurismo y la pugna, y del mítico estadio salió victorioso el equipo que más apostó por jugar al fútbol. La salida de Ben Yedder en la segunda mitad, investido como el héroe del partido, decantó la eliminatoria para los sevillistas con dos goles en menos de cinco minutos. El tanto de Lukaku en los instantes finales no sirvió para evitar una derrota que deja como claro perdedor a un José Mourinho que no planteó un partido a la altura de sus futbolistas (1-2).

Por primera vez, Manchester escuchó cómo suenan de verdad unas palmas andaluzas. Con Old Trafford anonadado y el himno de la Champions a medio gas, tuvieron que ser las gargantas de 2.200 sevillistas rugiendo contra el frío de Manchester las que dieran el pitido inicial a la segunda parte de una eliminatoria que se jugó más en la pugna que en la pluma. Un duelo todo corazón, encarnado y ambientado perfectamente por la afición española, que hizo suyo el Teatro de los Sueños para llevar a los suyos a unos cuartos de final de la Champions League 60 años después. Empezaron tomando protagonismo los Fellaini y compañía frente a la clase de los Sarabia o Alexis Sánchez. Ninguno de los dos ‘pequeñitos’ brilló excesivamente durante el primer tramo del partido, de hecho el chileno apenas está destacando desde su llegada a los red devils, pero el segundo acto sería el suyo.

El problema viene cuando un entrenador de la talla de José Mourinho encara la vuelta de una eliminatoria de Champions League frente a su afición con el belga en el campo y Juan Mata en el banquillo. Austero planteamiento el del entrenador portugués, que a pesar de que sabía que si su equipo encajaba un gol tenía que devolver otros dos, porfió todas sus opciones a enviar pelotazos a la cabeza de Fellaini e intentar que Lukaku aguantase los pocos balones que le llegaron. Romelu, eso sí, demostró que es un auténtico tanque capaz de resistir todos los embates a los que le sometieron dos fantásticos defensas como Lenglet y Kjaer.

Muriel, desacertadoEso sí, en una primera parte que fue un reflejo de la ida por la intensidad con la que jugaron los dos equipos aunque no llegaran a ver puerta, la ocasión más clara la tuvo precisamente un Marouane Fellaini al que se le ven mucho las costuras cuando tiene que desenvolverse con el balón sobre el tapete. Por parte de los sevillistas, la falta de acierto de Muriel, que lleva un tiempo muy por debajo de su nivel, y el sacrificio de Banega en tareas defensivas, que se perderá la ida de los cuartos por una amarilla en el minuto 5, impidieron darle tanto trabajo a De Gea como en la ida del Sánchez Pizjuán.

Pero llegó la segunda mitad, los dos equipos soltaron sus cadenas y el partido empezó a pasar a manos de los jugones, sobre todo a partir de que Fellaini abandonó el campo y entraron a jugar los 120 millones de argumentos futbolísticos de Paul Pogba. El francés no está en su mejor momento, ni siquiera en lo anímico, pero su presencia sigue imponiendo y no es muy difícil aportar más al juego de los suyos que Marouane, aunque éste ayude mucho más en lo defensivo.Porque aportar, lo que se dice aportar, fue lo que hizo Ben Yedder. Entró sustituyendo a un más que gris Muriel en el minuto 72 y no necesitó más que unos poco segundos para que Sarabia le encontrase entre líneas, quebrar a Chris Smalling, y batir con un derechazo seco e inapelable a David De Gea. ‘Oh Ben Yedder, oh Ben Yedder’ cantaron casi con ternura los sevillistas. Una nana bramada con furia que llevó en volandas al francés para anotar, por los pelos, un segundo tanto que sentenciaba la eliminatoria tan sólo cuatro minutos después.Con todo prácticamente perdido y con la parroquia mancuniana extrañamente anestesiada, el equipo se echó hacia delante, quizás como debería haber salido desde el primer minuto de juego, y los instantes finales fueron un auténtico aluvión por parte de los red devils, que vivieron como un chute de adrenalina el violento cabezazo de Lukaku al fondo de las mallas para recortar distancias. Tanto quisieron irse contra la portería de Sergio Rico, conscientes ya de que había que intentar morir matando, que Ben Yedder tuvo un surrealista mano a mano con De Gea ya en el tiempo añadido, aunque su remate, con poca convicción, fue detenido por el portero español para arrebatarle el hat trick aunque no una gloria que ya le hace parte de la historia del Sevilla en Europa.