Bola ‘muerta’ en la guarida francesa

0
23

España, sin Nadal, reta a Francia por una plaza en la final de la Copa Davis en un escenario plomizo ideado inicialmente para frenar al número uno. “La pelota bota muy baja”, advierten desde el equipo

El sonido hueco, vacío y contundente que desprende el bote cuando Feliciano López se dispone a sacar durante el entrenamiento es delatador. En el Estadio Pierre-Mauroy de Lille, la pelota cae a plomo contra la superficie y una vez que entra en contacto con esta su ascensión es mínima. “Se nota que la prepararon la pista pensando en que venía Rafa… La pista no es excesivamente rápida, pero la pelota apenas sale, el bote es bajísimo”, desliza uno de los miembros de la expedición española que a partir de este viernes tratará de conseguir el pase a la final de la Copa Davis, en un mano a mano con Francia marcado por la ausencia a última hora de Nadal y también por la bola muerta elegida para la eliminatoria.

“Obviamente no es una pista de las que jugamos habitualmente en los torneos indoor del circuito. La superficie es la misma, pero entiendo que está un poco modificada al gusto de ellos”, introduce Feliciano López. “Aunque dentro de lo que cabe es bastante normal, porque en otras series hemos jugado sobre algunas que podrían incluso no ser homologadas. Eso sí, el bote es bajo y eso les favorece a ellos”, añade el toledano, que formará en el dobles de mañana junto a Marcel Granollers después de que al mediodía (a partir de las 13.30, Teledeporte) abran Pablo Carreño y Roberto Bautista en los individuales.

Otra vez, Francia ha escogido como marco Lille, escenario de cuatro de sus últimos siete compromisos y de los fastos del curso pasado contra Bélgica. Un formidable recinto multiusos que lo mismo acoge al equipo de fútbol de la ciudad o una Eurocopa (2016), que rugby (Mundial de 2023), baloncesto (Eurocopa 2015) o tenis; deporte, este último, al que le concedió hace cuatro años el récord de asistencia en un partido, cuando 27.432 espectadores presenciaron el triunfo de la Suiza de Roger Federer. El estadio comenzó a edificarse en 2009, su coste final de fue de 280 millones de euros y ahora Francia pretende transformarlo en una encerrona para España.

“Supongo que todos los equipos que juegan contra Nadal le temen y preparan una pista para incomodarle”, aporta Carreño. “Pero tanto Rober [Bautista] como yo nos desenvolvemos bien en este tipo de superficies”, prolonga el asturiano, que al igual que sus compañeros tendrá que agachar el lomo al máximo para compensar el escaso vuelo de la pelota.

“Lo que dificulta más no es tanto la superficie [tipo Rebound Ace, rápida y con un recubrimiento rugoso] como el bote: la bola [Tecnifibre X-One] no sale, se queda clavada. Hay que pegarle desde muy abajo todo el rato. Habrá que golpearla fuerte y ser agresivos porque si no se la dejas a placer al rival”, agregan desde el equipo, conscientes de que la estrategia de la última campeona de la competición pasaba por idear un formato anti-Nadal, lesionado el mallorquín y por lo tanto ausente de una cita que sin él cambia radicalmente de color.

“Sin Rafa, ellos son favoritos. Que esté él o no lo cambia todo, eso está claro, pero tenemos un equipo fuerte y vamos a ser competitivos. Creo que los cinco partidos van a ser muy igualados, así que tendremos que ir paso a paso”, apunta el capitán, Sergi Bruguera. “Con él tenían dos puntos casi asegurados, pero España no es solo Nadal”, expuso hace unos días Yannick Noah. “Es un equipo fuerte, homogéneo y con gente experta en el circuito”, amplió este jueves el preparador galo, que esta vez no puede contar con tres piezas muy importantes: Jo-Wilfried Tsonga, Gael Monfils y Pierre-Hugues Herbert, todos ellos lesionados.

Parece que tienen que ganar sí o sí porque no está Rafa y eso puede volverse en su contra

Mientras, la baja de Nadal supone un contratiempo mayúsculo para las aspiraciones de España, pero a la vez plantea un escenario de doble filo para Francia: sin el de Manacor al otro lado de la red, la exigencia de sus aficionados aumentará. “Ahora, parece que tienen que ganar sí o sí porque no está Rafa y además juegan en casa, y si se les tuercen un poco las cosas pueden ponerse nerviosos…”, perciben en el equipo, que no pisaba unas semifinales desde 2012 y este fin de semana, después de una larguísima travesía por el desierto y toda la zozobra institucional, pretende alcanzar una Ensaladera final que se resiste desde 2011.

Tiene ante sí España otro aliciente: demostrarse a sí misma que puede salir otra vez adelante, a domicilio, sin la gigantesca aportación del número uno. Antes lo consiguió en seis ocasiones: 2007 en Suiza, 2008 en Perú y Argentina, 2011 en Austin (EE UU), 2016 en Rumanía y 2017 en Croacia. Sin el gran bastión, el tenis español reta a la poderosa Francia en la guarida de Lille.