Casillas pone en juego su leyenda

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Entre las leyendas de una competición legendaria sobresale sobre todas la relación de Iker Casillas con la Liga de Campeones. El guardameta del Oporto, el futbolista que más partidos ha disputado (156) en la máxima competición continental, incluida la vieja Copa de Europa, necesita al menos mantener este martes su puerta a cero y que su equipo marque en su desplazamiento al campo de la Roma para sostener su idilio con una competición con la que guarda una relación especial. En ella hizo sus primeras armas con el primer equipo del Real Madrid cuando le sacaron del instituto para que fuera camino del aeropuerto y viajar con el equipo para sentarse en el banquillo de un partido contra el Rosenborg. Fue en noviembre de 1997 y el equipo iba camino de su ansiado séptimo entorchado continental. Dos años después se convirtió en el portero más joven en jugar la competición y alzó el trofeo en París tras superar al Valencia cuando acababa de cumplir los 19 años.

Casillas no ha faltado a ninguna de las 17 anteriores Liga de Campeones. Es un clásico. También el Oporto lo es. Desde que en 1992 se instauró la nueva denominación y formato apenas dejó de participar en cuatro ediciones de la fase de grupos y las dos últimas veces que lo hizo ganó la Europa League. Su última eliminación en una fase previa se produjo en el verano del 2000, superado por el Anderlecht. Ahora acude a Roma para levantar una eliminatoria que se le puso en contra tras el empate a uno en O Dragao el pasado miércoles, una igualada forjada en una segunda parte que los italianos afrontaron con diez hombres por expulsión de Vermaelen y en la que no pudieron sostener la mínima ventaja lograda antes del descanso.

“Tenemos un equipo muy renovado, con gente que acaba de llegar y debemos asentarnos, pero no sirve como disculpa”, apuntó tras el partido el meta español, al que no se le escapan las urgencias que contemplan a un club ganador. El Oporto no alza un título desde hace tres años. Las tres últimas ligas portuguesas las levantó el Benfica, la Copa no viaja a las vitrinas de la ciudad invicta desde hace cinco años y el club ha perdido dictado en Europa. “Le debemos títulos a nuestros aficionados”, reconoce Casillas, que no gana desde la final de Lisboa contra el Atlético y ya le tarda. “Quiero ganar algo esta temporada con el Oporto”, apuntó tras el empate contra la Roma. Bajo el brazo llevaba una camiseta de Francesco Totti, otro histórico que aguardó turno, sin ser de la partida, en el banquillo de O Dragao.

Pero más allá de la gloria de los cetros, para el Oporto se pone en juego en el Estadio Olímpico romano un sostén financiero que está cifrado en 14 millones de euros, que serían seis más si el equipo logrará el pase a los octavos de final de la Liga de Campeones. Entrar entre esos últimos 16 se premia económicamente al nivel del ganar la Europa League. Caer a ella supondría un problema para un club que tiene en el foco reforzarse de inmediato. Entre las piezas que codicia está el colchonero Oliver Torres. Sería el cuarto español de un equipo en el que el técnico Nuno Espírito Santo tiene a Iván Marcano como indiscutible en la zaga y en el que está concediendo oportunidades a Adrián López, apenas empleado por Julen Lopetegui durante la estancia del actual seleccionador en Oporto.