El Evangelio según Scalfari

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En las entrevistas concedidas al periodista, escritor y político italiano Eugenio Scalfari, Francisco aparece diciendo cosas insólitas en boca de un papa.

Por: Bonifacio de Córdoba
Uno de los aspectos más extraños del inusual pontificado del papa Francisco lo constituyen las entrevistas que Francisco ha concedido al periodista, escritor y político italiano Eugenio Scalfari, fundador y ex director del diario liberal de izquierda La Repubblica. Scalfari, un ateo de 93 años, sigue desempeñándose como editorialista de la edición dominical de ese diario, la principal voz del laicismo anticatólico en Italia. Scalfari ha entrevistado personalmente a Francisco cinco veces (más o menos una vez por año), sin grabar ni registrar las palabras del papa. Sus artículos en La Repubblica están basados en sus recuerdos de esas largas conversaciones. Reconoció que ha puesto entre comillas expresiones que el Papa no dijo de esa forma, pero que –según Scalfari– se corresponden con el sentido general de su pensamiento. Además de estas entrevistas formales, por así decir, Scalfari, también basándose sólo en su memoria, ha publicado en La Repubblica el contenido de varias de sus frecuentes conversaciones telefónicas con el Sucesor de Pedro.
El problema consiste en que, en esas entrevistas personales o telefónicas, Francisco aparece diciendo cosas insólitas en boca de un papa, por ser difícilmente compatibles con (o incluso contrarias a) la doctrina católica. Veamos seis ejemplos. Citaré las frases de Francisco según Scalfari, indicando la fecha del respectivo artículo. Cualquier persona con un mínimo de formación teológica puede descubrir fácilmente por qué estas frases papales pueden perturbar a un católico que se tome en serio su religión.
•”Yo creo en Dios. No en un Dios católico, no existe un Dios católico, existe Dios” (01/10/2013).
•”El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido” (01/10/2013).

•”Cada uno de nosotros tiene una visión del bien y también del mal. Nosotros debemos incitarlo a proceder hacia lo que él piensa que es el bien. Y aquí lo repito. Cada uno tiene su idea del bien y del mal y debe elegir seguir el bien y combatir el mal como él los concibe. Bastaría esto para mejorar el mundo” (01/10/2013).
•”Dios es el espíritu del mundo. Hay muchas lecturas de Dios, tantas cuantas almas de quien piensa en Él, para aceptarlo cada una a su manera o a su modo para refutar su existencia. Pero Dios está por encima de estas lecturas… Nosotros, los cristianos, concebimos a Dios como Cristo nos lo reveló en su predicación. Pero Dios es de todos y cada uno lo lee a su manera” (29/12/2013).
•”Al final de vías más rápidas o más lentas todos los divorciados (y vueltos a casar) que lo pidan serán admitidos (a la comunión)” (01/11/2015).

•”(Las almas malas) No son castigadas, aquellas que se arrepienten obtienen el perdón de Dios, pero las que no se arrepienten, y por tanto no pueden ser perdonadas, desaparecen. No existe un infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras” (28/03/2018).

En las palabras del papa según Scalfari hay muchos otros puntos que provocan perplejidades similares, pero no puedo reproducirlos aquí. Lo dicho basta para comprender que las publicaciones de Scalfari han sido causa de “escándalo” en el sentido original de la palabra: “piedra de tropiezo”. Han confundido y desorientado a muchos fieles católicos que esperan que el papa los confirme en la fe que recibieron por medio de la Biblia y de la tradición de la Iglesia. Esa confusión ha afectado también a colaboradores del papa, como lo ilustra la suerte tragicómica corrida por la primera entrevista de Scalfari a Francisco (la del 01/10/2013) en el sitio web de L’Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede: publicada primero, eliminada después, luego re-publicada y nuevamente eliminada. Empero, un libro de entrevistas al papa Francisco editado por la Librería Editorial Vaticana contiene esa primera entrevista, tal como fue publicada por Scalfari…

Tal vez Scalfari tergiversa las palabras del papa Francisco, pero entonces no se explica por qué Francisco, supuesta víctima de una mala praxis periodística, sigue recurriendo tan a menudo a Scalfari, incluso para revelarle pensamientos confidenciales. La excusa de que Francisco no conoce lo escrito por Scalfari es insostenible. Él mismo ha declarado que La Repubblica es el único diario que lee; y además el Papa tiene miles de colaboradores en la Curia Romana, que le harían notar prestamente cualquier error de Scalfari que lo perjudicara. Por otra parte, muchas personas que conocen bien al Papa Francisco coinciden en considerarlo una persona muy astuta, para nada ingenua. La hipótesis de que, después de cinco años de presuntas manipulaciones de Scalfari a sus palabras, Francisco todavía no se habría enterado del daño causado por su amigo ateo, es absurda. De ahí que hoy no pocos sospechen que Francisco usa a Scalfari para lanzar ideas peligrosas sin comprometerse demasiado.

Por esta y muchas otras razones que no caben en este artículo, los católicos (desde el papa Emérito hasta los simples fieles laicos como yo) unimos nuestra oración por el papa Francisco con la oración de Jesús por Simón Pedro: “Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo. Pero yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos.” (Lucas 22:31-32).