El iPhone 8 no integrará una de sus características más esperadas

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El gigante Apple se distancia de los planes originales que se habían filtrado, y aunque el nuevo iPhone llevará una pantalla OLED, esta no será curva. Nuevos informes apuntan a que la firma americana ha descartado los paneles curvados en sus nuevos modelos.

Un importante analista del mundo de la tecnología, Wayne Lam, quien trabaja para IHS Markit, había vaticinado algo de esto. “Anticipamos que Apple adoptará una OLED plana en su nuevo modelo especial del iPhone, algo similar al actual diseño de cristal 2.5D”. Esto significa, como el propio analista apunta, que el iPhone se parecerá más al LG G6 que al Samsung Galaxy S8, que sí tendrá una pantalla curva y que integrará las ideas tras la gama “Edge”, tanto en el S8 como en el S8 Plus.

De este modo, Apple da un paso atrás en una de las grandes novedades del diseño de su nuevo smartphone, criticado por su inmovilismo durante los últimos tres modelos. Aunque el iPhone 8 o iPhone X (nombres que suenan como posibilidades y que no son finales) sí lucirá diferente con una pantalla más grande y alargada, que todavía está por ver si tendrá algún botón frontal o si integrará el sensor de huellas dactilares bajo su cristal, el cambio no será tan extremo como se había adelantado inicialmente.

Entre las razones que pueden haber empujado a la compañía a apostar por este tipo de pantalla en lugar de la curva podrían estar los costos, pues una pantalla plana cuesta menos y se puede conseguir más fácilmente. Los problemas para conseguir suficientes paneles OLED para su dispositivo también podrían haber empujado en esta dirección.

El lanzamiento del nuevo iPhone se prevé para septiembre de 2017.