El salario mínimo sube en 19 estados de EE UU con el cambio de año

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El movimiento para ajustar la paga a nivel federal se complica con la elección de Donald Trump

Shantel Walker es la neoyorquina del año para muchos empleados de los restaurantes de comida rápida en la ciudad de los rascacielos. Lideró junto a cientos de asalariados la movilización que llevó al gobernador Andrew Cuomo a firmar en abril la legislación para ajustar el salario mínimo en Nueva York por primera vez en seis décadas. Hay otros 18 estados que harán lo mismo al llegar 2017.

El alza beneficiará a millones de empleados en el Empire State. El salario mínimo pasará de 9,00 a 9,70 dólares por hora trabajada en Nochevieja. De ahí subirá en incrementos de 70 centavos hasta alcanzar los 12,50 dólares al acabar 2020. No hay fecha para llegar a los 15 dólares, pero la idea es que la paga mínima suba tomando como referencia la evolución del coste de la vida y otros índices.

California irá algo más rápido, al subir el salario mínimo a 10,50 dólares en Año Nuevo con la meta de llegar a 15 dólares en 2022. Las pequeñas empresas tendrán un año más de margen para cumplir. Colorado llegará a los 12 dólares en 2020, como Arizona. Maine y Massachusetts lo elevan por su parte a 11 dólares el 1 de enero. El mínimo federal está fijado en los 7,25 dólares.

Hay al menos 22 ciudades que también elevan el salario mínimo por su cuenta. En el caso de Nueva York subirá de 9,00 a 11,00 dólares el 31 de diciembre. Subirá dos más al acabar 2017 y otros dos dólares a final de 2018 en los negocios con más de 10 empleados. En el caso de las empresas más pequeñas, los 15 dólares se alcanzarán un año más tarde. El incremento beneficiará a 800.000 empleados.

Este extra, según los estudios, tendrá un impacto significativo en las vidas de los empleados que están en la base de la pirámide laboral en EE UU y contribuirá a reducir la brecha social. El Economic Policy Institute indica que más de un tercio de los empleados tiene un hijo. El alza de los salarios beneficiará al 75% de los ciudadanos que sobrevive con unos ingresos muy por debajo de la línea de la pobreza.

El incremento no suena a mucho y llevar los salarios a los 11 dólares en principio es insuficiente, porque representa menos de 23.000 dólares al año en ingresos. Pero un ajuste de entre uno o dos dólares aporta a los empleados entre 40 y 80 dólares más a la semana de renta para pagar la cesta de la compra. Cuando llegue a los 15 dólares, los ingresos rondaran los 31.200 dólares.

Impulso a la economía local

Esta inyección ayudará, a su vez a los vecindarios porque tendrá más dinero para gastar en las pequeñas tiendas locales. También debería contribuir a reducir la presión en las arcas públicas, porque las solicitudes de asistencia bajan. Hay discrepancias, sin embargo, sobre sus efectos en el empleo. Por eso el incremento se hará de forma gradual, para limitar el daño a las pymes.

El sector privado también está actuando por su cuenta. Las cadenas comerciales T.J. Maxx, Marshalls, Ikea, Gap y Walmart anunciaron programas para elevar las remuneraciones, como una vía para que los empleados sean más productivos y lograr al mismo tiempo que presenten un mejor servicio a sus clientes. Es también una respuesta a la falta de mano de obra cualificada.

Pero como advierte Walker, empleada de las pizzerías Papa Johns, es solo el comienzo de la batalla porque hay 31 estados donde todo seguirá igual con el cambio de año. Walker fue arrestada a comienzos de mes por desorden público al participar en una sentada frente a un McDonald’s en el distrito financiero en una movilización para pedir los 15 dólares de salario mínimo a nivel federal.

Walker, como otros manifestantes que marchan por todo el país pidiendo una paga mejor, quieren que esta primera victoria sirva para algo más ambicioso. El movimiento, sin embargo, se enfrenta a un momento complejo tras la elección de Donald Trump. El republicano ha nominado al empresario Andrew Puzder como secretario de Empleo, crítico con que se eleve el salario mínimo federal.

Los sindicatos y los empleados creen, sin embargo, que pueden hacer presión a nivel de los gobiernos locales y estatales, y dirigiendo su carga directamente hacia el sector privado. “Es lo que hay que hacer para que la economía funcione para todo”, explica, al tiempo que recuerda que Trump trabajará para todos los estadounidenses cuando llegue al Despacho Oval el 20 de enero.