Empieza la verdadera batalla judicial del hijo secreto de Julio Iglesias

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Los empleados de la finca del cantante en Málaga recogen la demanda de paternidad

El bloqueo de la demanda de paternidad de Javier Sánchez, el hombre de 42 años que reclama ser hijo de Julio Iglesias, ha llegado a su fin. Fuentes del Bufete, Osuna que representa a Sánchez, han indicado que empleados de la finca que el cantante tiene en Ojén, Málaga, han aceptado finalmente recoger la demanda que Sánchez interpuso en septiembre de 2017. Con ello comienza la batalla judicial propiamente dicha que puede llevar al demandante a convertirse en el noveno hijo de Iglesias.

Los trabajadores de la finca habían rehusado reiteradamente tomarla de manos de los letrados del supuesto hijo del astro de la canción, que había pedido que le fuera remitida a Punta Cana, en la República Dominicana, donde tiene otra vivienda. En esta ocasión han sido agentes de la Policía Local, enviados por el pequeño Juzgado de Paz de Ojén (3.500 habitantes), quienes se han presentado en la finca andaluza para entregar el documento en cumplimiento de un exhorto dictado por el magistrado José Miguel Bort, que instruye el asunto en Valencia.

El hecho de que la demanda haya sido recogida permitirá al juez proseguir las diligencias habituales en este tipo de procedimiento. La principal, ya solicitada por Sánchez, consiste en reclamar a Iglesias que viaje a Valencia para someterse a una prueba de ADN en el Instituto de Medicina Legal. El análisis suele realizarse con saliva o sangre.

La demanda de Sánchez fue admitida a trámite en diciembre porque iba acompañada del resultado de otra prueba genética, que presuntamente acredita con una fiabilidad del 99,9% que Iglesias es su padre. La muestra fue obtenida en Miami por el detective sevillano Luis Lara, que la obtuvo tras seguir los pasos del cantante y seis miembros de su familia en la ciudad norteamericana y hacerse con una botella de agua que Julio José Iglesias había abandonado en el aparcamiento de una playa, tras hacer surf, y contenía restos de ADN.

Iglesias puede negarse a someterle a la prueba. Hacerlo implicaría, sin embargo, un indicio en su contra en el procedimiento de paternidad, que se sumaría a los que ya están sobre la mesa del magistrado Bort.

En el auto de admisión a trámite de la demanda, el juez señaló que existía “constancia de que en el mes de julio de 1975, nueve meses antes del nacimiento” de Sánchez, “la madre de este y el demandado coincidieron actuando en una sala de fiestas de la localidad de Sant Feliu de Guíxols, habiéndose publicado en un periódico francés diversas fotografías en que aparecían juntos, solos o en compañía de otros, lo que hace teóricamente factible que entonces hubiesen podido existir relaciones sexuales entre ambos”.

Sánchez, hijo de la bailarina portuguesa Edite Santos, ya demandó a Iglesias siendo un adolescente, y un juzgado de Valencia lo declaró hijo del cantante, pero el intérprete de Soy un truhan, soy un señor logró revocar la sentencia en apelación por una cuestión procedimental: no haber recibido personalmente la petición de someterse a la prueba de ADN, que nunca se hizo.

Bloques amarillos
A diferencia de los ocho hijos reconocidos de Iglesias, Sánchez creció en un entorno muy humilde. Los bloques amarillos del final del barrio del Cabanyal, casi en la Malva-rosa, dos barrios marítimos de Valencia sacudidos en los años ochenta por la heroína e impregnados de una atmósfera pandillera.

Igual que había hecho su supuesto hermano Enrique Iglesias, un año mayor que él, Sánchez intentó labrarse en los noventa una carrera como cantante, pero su fama fue efímera y hoy tiene una tienda de nutrición para deportistas en la calle Islas Canarias de Valencia.