Hacen ejercicio y les cuesta poco

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Los deportes de siempre recobran fuerza como actividades físicas completas y divertidas frente a los ejercicios que promueven los gimnasios boutique

Después de que Kim Velsey, una corredora de toda la vida, sufrió una lesión en el tendón de la corva hace un año, decidió empezar a visitar uno de los gimnasios boutique que proliferaban alrededor de su departamento en Brooklyn. “Quizás este sea el nuevo camino”, pensó.

Sin embargo, la fantasía de Velsey de pasar del pilates al trampolín y a la clase de entrenamiento militar no duró mucho tiempo. Cuando se presentó a una de sus primeras sesiones, una clase de barra de ballet, se acomodó en un lugar junto a una mujer que le dijo que no había suficiente espacio y la desterró a un lugar al otro lado de la habitación.

“Era en un rincón y nos estábamos doblando y tenía que apretar el cuerpo en un ángulo incómodo, de lo contrario estaría tocando el trasero de mi vecina con el mío”, dijo Velsey, de 33 años y escritora independiente. “Fue realmente estresante”, afirmó. Las comodidades tampoco eran tan impresionantes. “Estás pagando US$ 32 y ni siquiera tienen duchas ; ¿solo shampoo en polvo y toallitas húmedas?”, relató. Desde entonces comenzó a nadar en una piscina municipal.

A juzgar por el aumento de los gimnasios tipo estudio y el ejército de ágiles influencers del acondicionamiento físico en Instagram, uno podría suponer que esta es una era de óptimo acondicionamiento físico en gimnasios boutique. Los gimnasios más pequeños son el segmento de más rápido crecimiento del negocio del ejercicio, de acuerdo con la International Health, Racquet & Sportsclub Association.

Pero algunos entusiastas de la actividad física están emprendiendo prácticas que muchos consideran como exclusivas de la infancia. Están haciendo tiros al aro, practicando squash, jugando tenis en parques de la ciudad y nadando. Y es posible que se estén ejercitando mejor.

“Si vas a una clase y sientes como que no estás trabajando muy duro o te parece demasiado fácil, probablemente así sea”, dijo Roger Fielding, científico de fisiología del ejercicio y nutrición en la Universidad Tufts, cerca de Boston. “Podría haber beneficios en relajarse y concentrarse, pero en términos del componente físico, muchas clases probablemente involucran menos intensidad que las actividades que elevan el ritmo cardiaco, como jugar básquetbol o correr”, explicó. Además, estas actividades clásicas tienden a ser más baratas.

Una tarde reciente, una docena de mujeres jóvenes llegaron poco a poco a un gimnasio de una escuela pública de Manhattan. Se presentaron para uno de los entrenamientos más rigurosos que existen, un juego semanal llamado Downtown Girls Basketball. Luego de una ronda relámpago corriendo, las artistas, diseñadoras y estudiantes reunidas allí se enfrascaron en 55 minutos de un duro entrenamiento.

Pero algunos entusiastas de la actividad física están emprendiendo prácticas que muchos consideran como exclusivas de la infancia. Están haciendo tiros al aro, practicando squash, jugando tenis en parques de la ciudad y nadando. Y es posible que se estén ejercitando mejor.

Habitantes del mundo de la moda se congregan cada tercer jueves en la noche en una clase de baile libre de convencionalismos dirigida por Marisa Competello, propietaria de un estudio de diseño floral.
“Acababa de probar una de esas clases de box y me di cuenta de que hay una verdadera receta para el ejercicio boutique”, dijo Competello.

Sacar provecho del placer de la infancia es un principal motivador para Dani Seitz, una modelo canadiense de 27 años que dirige Lady Ballerz, una derivación de Downtown Girls Basketball orientada a las habilidades. La madre de Seitz era entrenadora de básquetbol y ella practicó este deporte hasta el liceo, cuando empezó a modelar y los agentes le advirtieron que no siguiera jugando porque podría hacerse moretones.

Ella organiza convenciones mensuales de básquetbol en un gimnasio en Manhattan donde las asistentes practican los aspectos básicos de ese deporte bajo la guía de un coach del Departamento de Parques de la Ciudad.

Luego está la cuna del acondicionamiento físico básico: YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes).
El actor Ethan Hawke asiste con regularidad a un YMCA (o Y, como se le conoce) de Brooklyn; ha contribuido con su poder de celebridad para una campaña de Instagram, #SelfieWithSomebodyNew (selfi con alguien nuevo), para promover el centro deportivo.

“Es realmente importante que jóvenes y personas mayores convivan”, declaró Hawke a la revista People. Estamos viviendo en un mundo, dijo, donde “hay tanta división en todas partes que una de las cosas que la Y puede hacer en este momento es levantar la mano y decir: ‘Oigan, todos son bienvenidos aquí'”.

El actor Ethan Hawke asiste con regularidad a un YMCA (o Y, como se le conoce) de Brooklyn; ha contribuido con su poder de celebridad para una campaña de Instagram, #SelfieWithSomebodyNew (selfi con alguien nuevo), para promover el centro deportivo.

Laurie Buck, una productora de televisión de más de 50 años y exasistente asidua de estudios de yoga “exclusivistas”, ahora va desde su casa en Brooklyn al YMCA del barrio chino de Manhattan. Ahí se topa con gente de casi todas las etnias y edades, junto con unas cuantas “chicas hípsteres”, dijo.