Harvey o la oportunidad para probar el liderazgo de Trump

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El presidente, que irá a Texas, busca sortear críticas y demostrar cómo conducir la situación

La aparición del huracán Harvey supone todo un reto para el presidente estadounidense, Donald Trump, a quien el sentido de la oportunidad por lo general le juega en contra.

Por más que en esta oportunidad el mandatario se mostró conmovido por el alcance del fenómeno, y así lo hizo notar a través de la red social Twitter –incluso hasta con cierto tono pueril–, las críticas hacia su gestión continúan acumulándose.

Es que el viernes pasado, cuando el huracán se acercaba a las costas de Estados Unidos y ya podía esperarse lo peor, el presidente no tuvo mejor idea que anunciar una medida que sigue levantando polvareda.

Ese día Trump dispuso el indulto presidencial para el exsheriff de Maricopa, Arizona, Joe Arpaio.
El exsheriff, conocido por perseguir de manera obsesiva a inmigrantes latinos, había sido codenado por un juez en 2012, pero decidió ignorar esa resolución.

El presidente anunció el indulto no solo cuando el país entero estaba pendiente de las eventuales consecuencias que pudiera genenar Harvey, sino que además lo hizo en un momento en que está muy presente el debate sobre el racismo, luego del incidente de hace dos semanas en Charlotessville, Virginia.

Esa vez, supremacistas blancos se enfrentaron a manifestantes en favor del retiro de monumentos de personalidades que apoyaron la esclavitud; uno de ellos atropelló y mató a una mujer de 32 años e hirió a varias personas más.

Pero además, algunas horas antes había trascendido la intención del gobierno de divulgar las directrices del Pentágono respecto a cómo implementar la prohibición de que soldados transexuales se enrolen en el ejército. Esa intención, comunicada en julio por el presidente, también le generó un rosario de críticas.

Una prueba

Por consiguiente, la forma en que el político republicano pueda manejar la situación de crisis provocada por el huracán Harvey se constituirá en una exigente prueba para exhibir su capacidad de liderazgo.

A su regreso de las vacaciones de verano en Camp David, Trump deberá demostrar cómo encaminar la situación, cuando el país asiste conmovido al desastre de Houston y todavía persisten en el imaginario colectivo las imágenes de lo sucedido hace 12 años cuando el huracán Katrina causó devastación y muerte en Nueva Orleans (más de US$ 108 mil millones en daños y más de 1.800 muertos).

El presidente ya dijo que este martes viajará a Texas para seguir de cerca la situación, aunque eso no lo ha librado de críticas, tanto de sus adversarios como de algunos de sus correligionarios.
Durante el fin de semana, Trump estuvo pendiente de lo que iba pasando en Houston y así se encargó de manifestarlo.

El presidente, cuya imagen pública está en entredicho, no está dispuesto a cometer el mismo error que el expresidente George W. Bush cometió, por ejemplo, en 2005, cuando se limitó a contemplar la imagen de la devastación de Katrina desde la ventana del avión presidencial.

Incluso, en 2012, su antecesor demócrata, Barack Obama, suspendió la campaña electoral en busca de la reelección para atender las consecuencias de la irrupc ión del huracán Sandy, que esa vez dejó más de 70 muertos y pérdidas por US$ 50 mil millones.

A la larga, esa actitud de Obama terminó reportándole un claro beneficio electoral.

Consecuencias

Mientras tanto, el huracán Harvey seguirá provocando fuertes lluvias e inundaciones en Houston, donde hasta este lunes ya habían muerto cinco personas. En esa ciudad, que tiene 2,3 millones de habitantes, escuelas, aeropuertos y oficinas estaban cerradas.

Harvey, el peor huracán que afectó a Texas en las últimas cinco décadas, continuará en torno a la costa del Golfo de México durante algunos días más.

Las autoridades estiman que la reconstrucción de los daños llevará varios años y demandará un costo millonario.

Trump declaró este lunes la emergencia de Louisiana, lo que permitirá al gobierno federal liberar fondos y coordinar las tareas de ayuda.

Aguas residuales y enfermedades

Las aguas residuales descargadas en Texas por las inundaciones del huracán Harvey implican un alto riesgo de enfermedades, como infecciones bacteriales y patologías causadas por picaduras de insectos, con consecuencias que podrían durar años, según expertos.

Los riesgos incluyen la muerte por ahogamiento, la electrocución y la hipotermia.

Pero, a largo plazo, el panorama es peor: las comunidades tendrán que lidiar con gran cantidad de agua contaminada en calles, hogares y comercios.

EN CIFRAS

600 milímetros de agua cayeron en apenas 24 horas en Houston, lo que hizo que algunas de sus calles lucieran como canales.

30 mil personas son las que deberán refugiarse de manera temporan en albergues, según una estimación de la FEMA.

5 personas habían muerto hasta este lunes como consecuencia del paso de Harvey por Houston.

1.800 muertos causó el huracán Katrina, en Nueva Orleans, en 2005.

Fuente: El Observador y agencias