Intentan salvar a un lobo de mar que siempre visita el puerto de Piriápolis

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Se trata de un lobo marino que es conocido por los vecinos como Felipe: siempre está cerca del puerto de Piriápolis y ahora tiene un tridente de pesca clavado en el cuello. Su vida está en

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Lo llaman Felipe. Es un lobo marino conocido en la zona del puerto de Piriápolis y su vida corre peligro porque tiene clavada en el cuello una fija (tridente de pesca).

El equipo de SOS Rescate de Fauna Marina, encabezado por Richard Tesore, buscan salvarle la vida.

Tesore dijo al semanario local La Prensa que “Felipe es el lobo marino habitué del puerto de Piriápolis, que es deleite de la gente cuando se pone a tomar sol en la rampa del puerto”.

El animal tiene una fija clavada en su cuello: “Estamos viendo qué operativa podemos implementar para quitársela” contó Tesore, que fue alertado de la situación por un entrenador náutico.

“Evidentemente, la fija llegó ahí en forma intencional. Todos sabemos que los animales generan algún tipo de problemática, muchas veces por un tema de espacio y convivencia, pero me parece un poco salvaje esta agonía tan terrible que está padeciendo el animal. Por suerte fue reciente. Todavía no se ve infección. Pero, con el paso del tiempo, si no logramos quitarle la fija, con el tamaño del animal, se va a complicar”,explicó.

Y agregó que “esto no es como las películas, que uno tira un dardo, se anestesia y se seda el animal para poder actuar. El peligro de sedarlo es que puede irse al agua y ahogarse. Entonces hay que ver cómo se maneja la situación en estas condiciones, ya que Felipe todavía está con mucha vitalidad y muy fuerte”.

El titular de SOS dijo que “primero estamos evaluando y planteado teorías a ver qué se puede hacer. De la teoría al hecho, hay que improvisar y analizar varias cosas. La idea es dejarlo un poco tranquilo para que tome confianza y se acerque, porque en este momento está en el agua. Lo importante es tratar de no atosigarlo porque si no se va a ir. Este es su lugar, pero en la situación que está, si se lo atosiga demasiado puede marcharse”.

“Pensamos en un gancho o algo similar para que cuando Felipe se acerque a la rampa retenerlo y poder manipular para sacarle la fija. Pero, como digo, es un animal con mucho poder, tampoco es que nos podamos acercar demasiado”, agregó..

Tesore considera que la vida del lobo de mar corre riesgo: “Con el correr de los días se va a complicar porque no va a poder ni comer y está siempre latente el riesgo de infección”.

Y dijo que hay un grupo de lobos de mar que están rodeando a Felipe: “Hay 5 o 6 ejemplares más que están acompañándolo”.