La Reserva Federal de Estados Unidos sube tipos de interés por séptima vez desde 2015

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El banco central anticipa que habrá dos incrementos adicionales este año, uno más de los que proyectó en marzo

La Reserva Federal decidió subir los tipos de interés por séptima vez consecutiva desde que en 2015 empezó a retirar los estímulos un cuarto de punto en un complicado ejercicio de equilibrio con el que trata de evitar que la economía se le recaliente o se frene en exceso. El precio del dinero queda así en una banda del 1,75% y el 2%. El banco central indica que realizará dos subidas más este año, una adicional a lo que venía anticipando hasta la fecha.

Es el segundo incremento que se anuncia en 2018 y el segundo también de Jerome Powell en los cuatro meses que lleva de presidente. La ventana para la próxima subida se abre en septiembre y la siguiente en diciembre. El análisis que hace la Fed de la economía es más optimista y asegura que los riesgos están equilibrados. El paro lo baja al 3,6%, dos décimas menos que el actual. Proyecta un crecimiento del 2,8% este año y del 2,4% el que viene.

La reunión sirvió para analizar con detalle los últimos datos de inflación. El coste de la cesta de la compra subió dos décimas en abril y coloca la tasa anual en el 2,8%, la más alta en seis años. Se atribuye al alza en el precio de la gasolina. También por el encarecimiento de la energía subieron los precios a la producción, ocho décimas en el mes. La tasa de inflación subyacente está en el 2,2%.

El acta de la última reunión ya mostró que hubo un debate sobre la marcha de los precios. Los participantes en la discusión se mostraron abiertos a permitir que se rebasara el objetivo de estabilidad de precios, aunque precisaron que solo con carácter temporal. Hay discrepancias sobre cual sería en este momento el tipo neutral. Unos lo ven en el 2,5%, y otros más alto, en el 3,5%.

“Todo avanza conforme a lo esperado”, señala Powell. El comunicado final en el que expone los argumentos de la decisión es esta vez más escueto y recurre a un lenguaje más directo. Y pese al incremento adicional que se espera para este año, mantiene en tres las subidas en 2019. Los miembros de la Fed ven tipo a largo plazo en el 2,9%, aunque llegará previsiblemente al 3,4% en 2020 si se mantiene el ritmo actual en el proceso de normalización.

A partir de enero, la ruedas de prensa se harán tras cada reunión. La Fed insiste en que seguirá subiendo los tipos de una forma gradual. Se dota así de munición por si las cosas se tuercen. El expresidente Ben Bernanke anticipó la semana pasada que podría producirse una recesión cuando remitan el efecto de los estímulos fiscales en 2020. Es más, dijo que el momento de la rebaja de impuestos y del alza del gasto es equivocado.

El mercado de bonos refleja un sentimiento similar entre los inversores. El tipo en las letras a dos años superó esta semana al 2,5% y se acerca al 2,9% del bono a 10 años. La diferencia de cuatro décimas es la más corta en más de una década. Si las curvas se invierten es una señal de que la recesión se acerca. Es lo que pasó en 2007 y también en 2000. Esta vez, según Goldman Sachs, podría ser diferente.

La opinión de la Fed es que esta convergencia es consecuencia precisamente del esfuerzo que está haciendo para evitar que la economía se recaliente y explica que no puede dejar de subir los tipos por el simple hecho de que las dos curvas se inviertan. Powell lleva tiempo insistiendo en que el riesgo de ir por detrás es más alto, porque eso le obligaría a ser más agresivo en el futuro. “Se trata de navegar entre dos riesgos”, explicó.

Esta última subida de tipos se produce, además, en un momento mucho más tranquilo en los mercados que en marzo pese a las tensiones comerciales por los aranceles decididos por el presidente Donald Trump. El Dow Jones volvió a recuperar el nivel de los 25.000 puntos, tras encadenar nueve sesiones en positivo. El encarecimiento del precio del dinero provocó, a su vez, que el dólar esté en positivo este año.