Los peligros de hackear el clima

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Aunque de manera exagerada, Geo – Tormenta muestra los riesgos de explorar la geoingeniería

La última película sobre desastres naturales de Hollywood, Geo – Tormenta, se basa en la idea de que los humanos han descubierto cómo controlar el clima de la Tierra. Una poderosa tecnología basada en satélites permite a los usuarios ajustar el clima, superando los estragos del cambio climático. Todo el mundo, en cualquier lugar, puede literalmente “tener un buen día”, hasta que llega –¡atención, spoiler!– las cosas no salen según lo planeado.

Es cierto que la película es una fantasía ambientada en un futuro cercano irreal. Pero después de una de las temporadas de huracanes más extremas de la historia reciente, es tentador imaginar un mundo donde podamos regular el clima. No obstante, eso es inalcanzable con la tecnología actual.
Pero debajo de la frivolidad de Geo – Tormenta, ¿hay algún mensaje válido sobre las promesas y los peligros de la gestión planetaria?

Jugueteando con nuestro clima

La tecnología en la película Geo – Tormenta es ridículamente fantástica. Pero no lo es la idea de que la tecnología podría usarse para “geoingeniería” del clima.

La geoingeniería es un conjunto de tecnologías emergentes que podrían compensar algunas de las consecuencias del cambio climático. Algunos científicos consideran a la geoingeniería entre la variedad de enfoques para manejar los riesgos del cambio climático, aunque siempre como un complemento y no como un sustituto de la reducción de emisiones y la adaptación a los efectos del fenómeno.

Estas innovaciones a menudo se agrupan en dos categorías: las tecnologías de eliminación de dióxido de carbono y la gestión de la radiación solar (o geoingeniería solar) que tiene como objetivo reducir la cantidad de luz solar que llega a la Tierra.

Los defensores de la geoingeniería solar argumentan que estas tecnologías pueden ayudar a limitar algunos efectos, incluido el aumento del nivel del mar y los cambios en los patrones climáticos.
Pero como era de esperar, la idea de manipular intencionalmente la atmósfera de la Tierra es controvertida. Incluso la realización de investigaciones sobre ingeniería climática plantea algunos problemas.

Apuestas altas

Debido a los impactos globales que inevitablemente acompañarán los intentos de diseñar el planeta, la geoingeniería tiene el potencial de afectar a todos. Una de las preocupaciones es que simplemente investigar podría hacer que su implementación sea más probable, incluso si resulta ser una idea mala.

Por ejemplo, los primeros estudios con modelos de computadora indicaron que inyectar partículas en la estratosfera para enfriar partes de la Tierra podría interrumpir los monzones de verano, amenazando el suministro de alimentos para miles de millones de personas. Es decir, la geoingeniería solar plantea preguntas sobre quién tiene el poder de dar forma a nuestro futuro climático y quién se queda fuera.

Otras preocupaciones se centran en las posibles consecuencias involuntarias de la experimentación al aire libre a gran escala, especialmente cuando nuestro planeta entero se convierte en el laboratorio. Existe el temor de que las consecuencias sean irreversibles.

¿Es posible?

Entonces, ¿qué tan cerca estamos del futuro distópico de Geo – Tormenta? La verdad es que la geoingeniería sigue siendo poco más que un centelleo en los ojos de un pequeño grupo de científicos. En palabras de Jack Stilgoe, autor del libro Experiment Earth: Responsible innovation in geoengineering: “No deberíamos tener miedo de la geoingeniería, al menos no todavía. No es ni tan emocionante ni tan aterrador como nos han hecho creer, por la sencilla razón de que no existe”.
En comparación con otras tecnologías emergentes, la geoingeniería solar no tiene demanda industrial ni impulso económico, y simplemente no apela a los intereses nacionales en la competitividad global. Incluso las agencias gubernamentales parecen recelar el financiamiento de investigaciones.

Sin embargo, científicos están comenzando a recurrir a fondos privados. La Universidad de Harvard, por ejemplo, lanzó recientemente el Programa de Investigación de Geoingeniería Solar, financiado por Bill Gates, la Fundación Hewlett y otros.

Como parte de este programa, los investigadores David Keith y Frank Keutsch ya están planificando experimentos a pequeña escala para inyectar partículas finas que reflejan la luz solar en la estratosfera sobre Tucson, Arizona. Es un experimento muy pequeño, pero tiene como objetivo generar nueva información sobre si algún día esas partículas podrían usarse para controlar la cantidad de luz solar que llega a la Tierra.

Todo esto está muy lejos de Geo – Tormenta. Pero las decisiones sobre la investigación en geoingeniería ya se están tomando en la vida real. Probablemente no tengamos un control del clima por satélite en el corto plazo, pero debemos comenzar a hablar seriamente sobre si, y de forma colectiva y responsable, seguir adelante.
Fuente: Jane A. Flegal / Andrew Maynard / The Conversation