Los quiroprácticos no son magos cuando se trata del dolor de espalda crónico

0
50

Una revisión sugiere que no hay una cura rápida para esta dolencia habitual, y solo se observa un alivio modesto en la mayoría de los casos

Los quiroprácticos pueden ayudar a aliviar algunos casos de dolor en la región lumbar, aunque sus tratamientos quizá no sean mejores que tomar un analgésico de venta libre, según un nuevo estudio.

La revisión de 26 ensayos clínicos encontró que manipular la columna vertebral puede producir un alivio “modesto” en las personas con un dolor lumbar agudo que no duró más de seis semanas.

Los quiroprácticos realizan una manipulación de la columna vertebral, al igual que algunos médicos, fisioterapeutas y otros profesionales de la salud. La mayoría de las aseguradoras, Medicare y Medicaid pagan por algunos servicios quiroprácticos, según la Asociación Americana de Quiropráctica (American Chiropractic Association).

Pero la manipulación de la columna vertebral no es una cura mágica, afirmaron los investigadores que realizaron el nuevo estudio. Los beneficios parecen ser similares a los de los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y el naproxeno.

Parece que, con respecto al dolor lumbar, nadie tiene una cura rápida.

Sin embargo, esto no evitó que el Colegio Americano de Médicos (American College of Physicians, ACP) publicara nuevas directrices este año sobre cómo manejar el dolor lumbar.

Las directrices recomiendan que primero se usen las opciones no farmacológicas, que incluyen tácticas como aplicar paños calientes, acupuntura, masajes, ejercicio y manipulación de la columna vertebral.

Pero, aunque se recomiendan, ninguna de estas opciones parece ser muy efectiva. Una revisión de las evidencias del ACP encontró que cada una de ellas produce un beneficio entre “pequeño” y “moderado”.

En lugar de eso, el tiempo podría ser la mejor cura, indicaron los investigadores.

“El dolor de espalda más agudo se va por sí mismo en unos pocos días o semanas”, dijo el autor de la revisión, el Dr. Paul Shekelle, jefe de medicina interna general del Sistema de Atención de la Salud VA del Área Metropolitana de Los Ángeles.

“La mayoría de los tratamientos, con AINE, relajantes musculares o con una terapia de manipulación de la columna, tienen, en promedio, unos efectos leves”, dijo Shekelle.

“Algunos pacientes experimentan unos efectos mucho mayores”, indicó. “Pero, en promedio, no hay ninguna cura mágica para el dolor de espalda”.

Una cosa que parece importante, dijo Shekelle, es que las personas siguen siendo activas cuando sienten un dolor de espalda agudo. Eso parece acelerar el proceso de recuperación.

El dolor de espalda es una de las quejas de salud más comunes de los estadounidenses. Afecta a aproximadamente el 80 por ciento de la población en algún momento, según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. Habitualmente la región lumbar es el área problemática.

En algunos casos, las personas sufren un dolor provocado por la compresión de un nervio (por una hernia discal, por ejemplo). La ciática, en la que el dolor se extiende por la pierna, es un ejemplo habitual.

Pero lo más frecuente, según Shekelle, es que las personas tengan lo que se conoce como un dolor de espalda “inespecífico”, que no tiene una causa clara.

Su equipo analizó ensayos que probaron la manipulación de la columna vertebral en pacientes con un dolor de espalda agudo que no fuera la ciática ni un dolor crónico (durante más de 12 semanas).

De los 26 ensayos, los investigadores encontraron que 15 reportaron evidencias “de calidad moderada” de que la manipulación de la columna vertebral produjo en los pacientes un alivio modesto del dolor a lo largo de 6 semanas. En 12 ensayos, los pacientes experimentaron algunas mejoras en su funcionamiento cotidiano, en promedio.

La terapia pareció ser relativamente segura. Aproximadamente la mitad de los pacientes dijeron que presentaron efectos secundarios menores, como dolores de cabeza o un aumento temporal del dolor o de la rigidez muscular.

La revisión aparece en la edición del 11 de abril de la revista Journal of the American Medical Association.

Según Shekelle, muchos estudios de la revisión compararon la manipulación de la columna vertebral con tácticas que no se esperaba que fueran efectivas, como por ejemplo dar a los pacientes un folleto educativo.

Otro problema, señaló, fue que la manipulación de la columna vertebral con frecuencia se combinó con otra terapia, incluyendo el ejercicio. Esto hace que sea más difícil saber qué tan efectiva fue la manipulación de la columna vertebral por sí misma.

“Y luego, por supuesto, están todas las cosas que un paciente podría estar haciendo para su dolor de espalda que no forman parte del ensayo”, comentó Shekelle, “como aplicar calor, o hacer masajes en casa, o quién sabe qué más”.

La buena noticia es que la mayoría de las personas con un dolor agudo de espalda “casi con toda probabilidad mejorarán con el tiempo”, comentó el Dr. Richard Deyo, profesor en la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, en Portland.

“Es perfectamente razonable que las personas se apliquen un tratamiento a sí mismas, con cosas como paños calientes”, dijo Deyo, que escribió un editorial que se publicó con el estudio.

Para las personas con un dolor más grave, la elección del tratamiento a menudo se reduce a lo que es práctico y asequible, según Deyo.

¿Por qué la manipulación de la columna vertebral ayuda a algunas personas con dolor lumbar? “No lo sabemos”, dijo Deyo, “pero hay algunas teorías”.

La terapia podría, por ejemplo, aliviar la tensión muscular, reposicionar material del disco intervertebral, o estimular nervios de gran tamaño de un modo que interrumpa las señales del dolor.

“O quizá”, señaló Deyo, “es en parte la naturaleza de la aplicación de las manos, y la relación continua con el profesional”.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Paul Shekelle, M.D., Ph.D., chief, general internal medicine, VA Greater Los Angeles Healthcare System; Richard Deyo, M.D., M.P.H., professor, evidence-based family medicine, Oregon Health and Science University, Portland; April 11, 2017, Journal of the American Medical Association

HealthDay