Marvel: los dueños del pop

0
73

Con Thor: Ragnarok, el estudio cierra un año en el que incrementó aún más su presencia en cine, televisión y streaming

Después de 17 películas, cuando un espectador se enfrenta a un filme de Marvel, ya sabe que puede esperar. Se paga la entrada para ver entretenimiento, grandes actores en trajes ridículos, espectaculares escenas de acción, reírse unas cuantas veces y para aquellos seguidores más fervientes, reconocer las referencias a otros personajes, películas y situaciones del mundo ficticio de películas, series de televisión y de streaming interconectadas que la empresa ha creado desde 2008.
Thor: Ragnarok es la tercera película del superhéroe basado en el personaje de la mitología nórdica, la tercera que Marvel estrena en cines este año y, por supuesto, cumple con los requisitos mencionados anteriormente, aunque, afortunadamente, la mano de su director es más notoria y tiene elementos que la hacen única dentro de este universo (ver debajo).

Este año es el primero en el que Marvel estrena tres largometrajes (además de Ragnarok presentaron Guardianes de la Galaxia vol.2 en mayo y Spider-man: de regreso a casa en julio), ya que hasta ahora venía a un ritmo de dos por año. En Netflix, para quien crea series sobre personajes menos conocidos que los del cine, también incrementó la dosis, pasando de dos a tres en este 2017 (Iron Fist, The Defenders y The Punisher, que llegará el 17 de noviembre a la plataforma).

El único fracaso de Marvel Studios para este año fue Inhumans, una serie de televisión que fue aplastada por la crítica y se hundió en los ratings.

Pero a pesar de ese revés, el imperio se expande con nuevas series en otros sitios: la plataforma de streaming Hulu (no disponible en Uruguay) estrenará Runaways y el canal de cable estadounidense Freeform presentará Cloak and Dagger, ambas para un público adolescente. Será en 2018, año en el que también habrá nuevas temporadas de sus obras en Netflix y otra tríada de estrenos cinematográficos, incluida la tercera película de Los Vengadores, que marcará el principio del fin de lo construido en el cine desde el inicio del proyecto.

Claves de un éxito

Marvel nació como editorial de cómics en 1939 y tanto esa división como los estudios de cine y TV son propiedad de Disney, que lo compró en 2012 cuando el mundo de películas conectadas ya estaba en marcha.

Ese recurso, el de cruzar personajes y referir a hechos de otras historias, es tomado directamente de los cómics. Pero hasta que al final de Iron Man, la primera película de este grupo, el agente secreto Nick Fury (Samuel L. Jackson) le advertía al superhéroe (interpretado por Robert Downey Jr.) que no era el único héroe del mundo, no se había hecho una experiencia similar en el cine. Ahora todos lo intentan replicar, desde Warner con los superhéroes de DC Comics hasta Universal y los monstruos clásicos.

La franquicia de Marvel Studios es la que más dinero ha recaudado en la historia de Hollywood, con US$ 12.657 millones desde su creación en 2008. El mérito no solo es hacer películas que pueden ser vistas por adultos, jóvenes y niños de cualquier parte del mundo, sino que también ha sabido presentar una fusión de humor, acción y épica.

Y si bien puede achacarse que las películas pecan de ser repetitivas, de contar con villanos poco creíbles y por dedicar demasiado tiempo a anticipar filmes futuros, la taquilla y la crítica han sido fieles a la propuesta de Marvel.

En la década de 1990, en bancarrota, Marvel vendió los derechos fílmicos de sus personajes más famosos, como los X-men y el Hombre Araña. Sin ellos construyó su imperio, y el hecho de que hoy Iron Man, Capitán América y Thor sean tan conocidos (y más taquilleros) es señal del éxito alcanzado.

Una película de Marvel, para bien y para mal

Thor: Ragnarok es Marvel riéndose de sí mismo. Las dos películas anteriores del personaje se cuentan entre las menos destacadas de la franquicia con la dificultad de adaptar su mundo de ciencia ficción shakespereana a la pantalla como una de sus críticas principales, por lo que esta tercera parte se encarga de parodiar, ignorar y burlarse de esos elementos. La película tiene un arranque irregular, con Thor (Chris Hemsworth) descubriendo que tenía una hermana mayor, Hela, la diosa de la muerte (Cate Blanchett, en una suerte de adaptación entre la mitología nórdica y el lenguaje de Donald Trump) que busca apoderarse de su hogar, Asgard.

La villana ataca, Thor pierde su martillo mágico y acaba en un planeta llamado Sakaar, donde es obligado a participar en una lucha de gladiadores contra su colega Vengador, Hulk. La llegada a Sakaar hace despegar definitivamente a la película, con la aparición del gigante verde y su contraparte humana, Bruce Banner (Mark Ruffalo), y Jeff Goldblum como el Gran Maestro, el organizador de los juegos como puntos altos.

Blanchett la pasa bien, pero tiene el eterno problema de Marvel de ser un villano sin mucha profundidad. De todas formas, lo bueno de este estudio también está presente, con un gran nivel humorístico y personajes hilarantes, en los que se nota la mano del director, el neozelandés Taika Waititi, que aporta también creatividad visual en efectos y planos de cámara.

Ragnarok es lo mejor de Thor, y una buena incorporación al Universo Marvel. Sin ser una maravilla, es una gran fuente de entretenimiento, y eso es todo lo que necesitan dar estos filmes.