Noche memorable de Serrat en Buenos Aires

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El músico español arrasó en su concierto en la capital argentina

Joan Manuel Serrat siempre arrasa en Buenos Aires. Y su éxito, con el pasar de los años, se hace más emotivo: es una peculiar ceremonia entre el artista y el público. Si el concierto del viernes tuvo un momento álgido fue ese en que Serrat, mientras cantaba Menos tu vientre, hizo un gallo y tosió. Las gargantas de las 3.200 personas que abarrotaban el teatro Gran Rex se desgañitaron en un coro casi de estadio (“Na-no”, “Na-no”) para decirle que daba igual, que ese punto de fragilidad le hacía aún mejor, que la noche era mágica.

Las actuaciones españolas de Serrat se interrumpieron en julio por cuestiones de salud. Tuvo que cancelar un concierto en Tucumán el pasado 12 de octubre por problemas de laringe. Por fin actuó en Rosario y el viernes se presentó en Buenos Aires. Tenían que ser nueve veladas. Hubo que ampliarlas a once añadiendo las fechas del 13 y el 14 de noviembre, porque todo el papel se vendió. La cola para ingresar al teatro parecía infinita y, de hecho, el inicio de la función se retrasó casi media hora para que el público tuviera tiempo de acomodarse.

El Nano traía el espectáculo Mediterráneo da capo, una recuperación de su disco más célebre. Mediterráneo fue publicado en 1971, hace 47 años. Serrat explicó que lo lógico habría sido celebrar el cincuentenario de la obra, pero que, a sus 74 años, ya no estaba para esperar. “Soy consciente de la fragilidad de la vida”, dijo.

Fueron las diez canciones de Mediterráneo y muchas otras. Con un repertorio tan abundante en éxitos como el de Joan Manuel Serrat y con un grupo tan competente, dirigido, como siempre, por el pianista Ricard Miralles, el problema está en elegir. Tras dos horas de concierto, el público, que gritaba con voz femenina (predominaban las mujeres de mediana edad), no aceptó que aquello se acabara. Hubo un bis, y otro bis, y un tercer bis que, con Fiesta, puso fin a una noche memorable.