“Nunca pensé que los de abajo tuviéramos esta oportunidad”

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Miles de personas celebran en las calles de México la victoria de Obrador

¡Sí se pudo, sí se pudo! Unos minutos después de que Ricardo Anaya aceptara su derrota, cientos de personas se echaron a las calles de la Ciudad de México. El centro histórico de la capital, donde López Obrador forjó su leyenda de político insumiso capaz de movilizar a las masas, no le falló tampoco esta vez y acompaño su triunfo electoral.

“Es un honor estar con Obrador”, gritaban miles de personas ataviadas con banderas de México y del partido Morena, la joven formación política de su creación.

En la calle, la sensación era la de estar viviendo un momento histórico entre todos aquellos que pensaron que jamás verían al líder de la izquierda celebrar su victoria. “¿Le dejarán esta vez?”, se preguntaban sus seguidores días antes al ver las encuestas. “Lo logramos”, gritaban ahora.

Frente al Hotel Hilton y después en el Zócalo cientos de jóvenes abrazaban a viejos militantes de la izquierda que, a su vez, abrazaban a sus hijos entre lágrimas a la espera de que apareciera el nuevo presidente de México. Otros no podían apartarse de la pantalla gigante donde iban apareciendo los resultados que confirmaban la contundente victoria.

“Yo estuve con Obrador desde 2006. Recorrí calles, hice el plantón en Reforma, dormí en el suelo y aguanté lluvia e incomodidades porque creo en él y en su proyecto. Él es nuestra esperanza”, explicó con lágrimas en los ojos Consolación Hernández, recién llegada desde Guerrero con su familia para celebrar la victoria.

“Nunca pensé que viviría esto y que nos darían la oportunidad a los de abajo y a los que tienen otra forma de ver la política” resumía emocionada. Muy cerca de ella, Mario García agitaba una enorme bandera de México cada vez que se anunciaban nuevas cifras y se confirmaba la goleada de Obrador, que rozaba el 50% de los sufragios.

“Es una fiesta de todo México, hoy comienza una nueva etapa y una nueva política. Comienza un nuevo rumbo para maestros, campesinos, estudiantes…”, explicaba después de escuchar como los derrotados Anaya, del Frente por México, y José Antonio Meade, del PRI, aceptaban el fracaso. “Ahora, necesitamos unidad y han dado un buen ejemplo. Después de la confrontación toca remar en la misma dirección”, concluyó agarrado a la bandera.

Uno de los hombres más felices del mundo la noche de este domingo era Raúl Quijano, dueño de un puesto de naranjas en la colonia Roma. Desde hace 12 años, desde que Obrador perdió sus primeras elecciones, el señor Raúl monta cada día su puesto en las calles Jalapa y Chiapas. En él solo pone una sombrilla, cientos de naranjas y un póster de Morena. Esta noche, el señor Raúl se acostó con la sensación de que algo nuevo empieza.