Piñera asumió en Chile con la promesa de reflotar la economía

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El nuevo presidente cuenta con el impulso del comercio internacional y un repunte en los precios del cobre

El conservador Sebastián Piñera asumió el domingo la presidencia de Chile por segunda vez con la promesa de reflotar la alicaída economía y retocar las principales reformas de su antecesora, la socialista Michelle Bachelet.

Piñera, de 68 años, regresa al Palacio de La Moneda (sede de gobierno) después de gobernar el país entre 2010 y 2014, un hito que significó el primer triunfo de un candidato conservador después de 20 años de gobiernos de centroizquierda.

El mandatario ganó las elecciones del año pasado con la promesa de eficiencia en la gestión y de situar a Chile en el camino del crecimiento y el progreso, un discurso parecido al que lo llevó al triunfo en los comicios de 2009.

Ahora, sin embargo, Piñera afirma que será un presidente diferente al del primer mandato, más sosegado y experimentado. “La mejor universidad para ser presidente no es Harvard ni Chicago, es el Palacio de La Moneda”, señaló esta semana en una entrevista televisiva.

Una de sus tareas más urgentes será tratar de reactivar la economía, que durante la última administración de Bachelet ha crecido a un promedio anual de 2,1 %.

Piñera navegará con el viento a favor. El impulso del comercio internacional y el alza del precio del cobre han mejorado las perspectivas para la economía chilena antes de que asuma la presidencia, aunque el mandatario tiene pensadas medidas adicionales para apuntalar las cifras positivas.

Una de ellas es rebajar el impuesto a las empresas, manteniendo la recaudación tributaria, para favorecer la actividad económica y la creación de empleos. Además se buscará reactivar inversiones mineras por unos US$ 50.000 millones que permanecen en suspenso o retrasadas. Piñera ha declarado que no llega con una excavadora para demoler el legado de Bachelet, pero ha avisado que tomará las medidas necesarias para “mejorar” algunas de las principales reformas impulsadas por su antecesora, como la tributaria, la laboral y la educativa.

Para llevar a cabo su ambicioso programa de gobierno, cuenta con el apoyo de Chile Vamos, una coalición de partidos que abarca desde la derecha liberal hasta el pinochetismo. Y en su gabinete, Piñera ha apostado por personas de su confianza. Seis de los 23 ministros ya estuvieron en el primer Ejecutivo y tres de ellos lo hacen en los mismos puestos estratégicos: las carteras de Hacienda e Interior y la portavoz.

Sin mayoría en el Parlamento
El nuevo mandatario no dispone de mayoría absoluta en un hemiciclo fuertemente fragmentado, en el que la presencia de mujeres es la mayor de la historia del país.

La coalición oficialista Chile Vamos tiene 19 senadores sobre 43, y 72 diputados sobre 155, mientras que la nueva oposición de centroizquierda tiene 16 escaños en la Cámara Alta y 43 en la Baja. La izquierda radical –agrupada en el llamado Frente Amplio– subió de tres a 20 diputados y cuenta por primera vez con un senador.

El gobierno de Piñera “puede hacer poco porque tiene trabado el Congreso. Creo que va a haber mucha discusión, pero lo que intentará hacer es mostrar resultados desde la gestión. Más política pública que agenda legislativa”, explicó a la AFP la analista de la Universidad de Santiago, Lucía Dammert.

Congreso renovado
El Congreso que asumió este domingo es resultado de la reforma electoral impulsada bajo el gobierno de Bachelet, que estableció un sistema proporcional en reemplazo del binominal que se mantenía como herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El nuevo sistema modificó el número de distritos electorales, que pasaron de 60 a 28, aumentando también la cantidad de legisladores en ambas cámaras, con el fin de mejorar la representatividad. En la Cámara de Diputados, el número se amplió de 120 a 155, mientras que el Senado aumentó de 38 a 43.

La nueva iniciativa motivó también una renovación inédita del Congreso chileno. Como resultado, 79 diputados se estrenan en la mayor renovación del Parlamento desde la vuelta a la democracia en 1990. En relación al género, la representación legislativa estará compuesta por 35 mujeres y 120 hombres en la Cámara de Diputados, como resultado de la Ley de Cuotas que sancionó Bachelet y que obliga a los partidos a asegurar al menos 40% de candidatas mujeres en las listas legislativas.

Bachelet descarta un tercer regreso a La Moneda
El titular del Senado, el socialista Carlos Montes, tomó el juramento a Piñera y le colocó la banda presidencial que le acababa de entregar Bachelet, quien le ayudó a ajustársela antes de darle un beso y entonar junto a los participantes el himno nacional. Acto seguido, la ya exmandataria y su gabinete se retiraron del hemiciclo en medio de los aplausos para dejar todo el protagonismo a las nuevas autoridades.

La presidenta saliente, por su parte, aseguró este fin de semana que se alejará de la política.

“Ya lo dije, yo no vuelvo…A esto no vuelvo yo”, insistió. La frase fue la respuesta al coro incesante de sus partidarios, que parafraseando al poeta Nicanor Parra repetían una y otra vez, “Voy y Vuelvo”.

Tranquila y sonriente, Bachelet cumplió con los ritos del adiós al cargo antes de viajar hasta la sede del Parlamento, en Valparaíso, donde más tarde cumplió con el traspaso del mando presidencial a Sebastián Piñera. Centenares de personas se apostaron en la Plaza de la Constitución, enarbolando banderas chilenas y de los partidos de la coalición gobernante, que la aplaudieron con ardor, especialmente a la salida.

Fuente: EFE y AFP