Sanidad amplía la recomendación de vacunarse contra la gripe a celíacos y hemofílicos

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Salud Pública estima que la vacunación evitó la temporada pasada 170.000 casos leves y 15.000 defunciones

La epidemia de gripe está llamando a la puerta y los profesionales sanitarios y de salud pública ya tienen a punto el arsenal terapéutico para combatirla: la vacunación a los grupos de riesgo. A la tradicional recomendación de inmunizarse a ancianos, personas con enfermedades crónicas, embarazadas o profesionales sanitarios, el Ministerio de Sanidad ha ampliado esta temporada la recomendación a nuevos colectivos, como los celíacos o los hemofílicos, por el riesgo de sufrir complicaciones más graves si enferman por el virus de la gripe.

“Antes de tomar las recomendaciones, tenemos un protocolo con expertos y profesionales que luego se lleva a la comisión de Salud Pública. Los celíacos, por ejemplo, si no están bien controlados, tienen más riesgo de complicaciones y estas recomendaciones son precisamente para evitarlas”, explica Pilar Aparicio, directora general de Salud Pública. Las recomendaciones del Ministerio incorporan a los celíacos, personas con “hemofilia y trastornos hemorrágicos crónicos, así como receptores de hemoderivados y transfusiones múltiples” y aquellos que padezcan enfermedad inflamatoria crónica.

Con todo, desde el ministerio insisten en poner el foco en colectivos de sobra conocidos y que todavía no alcanzan unas tasas de vacunación satisfactorias, como las embarazadas y los profesionales sanitarios. Solo se vacuna el 50% de las personas incluidas en los grupos de riesgo. “Quizás la gripe se vea como más banal y no siempre se ve que tiene riesgos importantes en estos grupos a los que va dirigida la vacunación. Puede haber complicaciones que provoquen un ingreso en la UCI o mortalidad”; advierte la directora general de Salud Pública.

La temporada pasada, el Ministerio indicó que se produjeron 700.000 casos leves, 52.000 casos que requirieron hospitalización y 3.000 ingresos en las unidades de cuidados intensivos. Según Salud Pública, la vacunación evitó el 17% de hospitalizaciones y el 39% de fallecimientos entre los casos hospitalizados. “La vacunación evitó 170.000 casos leves y 15.000 defunciones”, insiste la responsable de Salud Pública. La efectividad de la vacuna ronda el 30% y el 40%.

Los expertos no se atreven a vaticinar cómo se desarrollará la epidemia ni cuál será la virulencia de las cepas que están circulando. “La gripe es imprevisible, pero hay ciertos patrones que se pueden hacer entender. La temporada pasada fue terrible en cuanto a casos y mortalidad y es esperable que esta temporada sea más moderada y que la población pueda tener más memoria inmunitaria”, apunta el doctor Toni Trilla, jefe de epidemiología del hospital Clínic de Barcelona.

El virus de la gripe es rebelde y muy cambiante. Muta con facilidad. Y la vacuna que se diseña para combatirla es esclava de esos cambios, por eso se renueva cada temporada según las cepas (suelen ser del tipo A, B o C) que más hayan circulado la temporada anterior. La inmunización se diseña con tres cepas del virus: al administrarse la vacuna con los virus, el sistema inmunitario genera anticuerpos que protegen contra esos microorganismos incluidos en el preparado biológico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina, a través de un comité de expertos y de una red mundial de laboratorios de vigilancia del virus de la gripe, las cepas con las que se fabricará la vacuna nueva. El problema es que el preparado necesita un tiempo de elaboración y las vacunas se hacen con unos seis meses de antelación. Esto implica que hay posibilidades de que en ese tiempo el virus que circula en el ambiente vuelva a mutar y la vacuna no sea todo lo efectiva que se preveía.

Esta temporada se han cambiado dos cepas de las tres que lleva la vacuna trivalente que se administra a los grupos de riesgo. La OMS ha mantenido la misma cepa del grupo A(H1N1) y ha cambiado un subgrupo de la cepa A(H3N2) y otro de la cepa B. La variante del grupo B, no obstante, sigue siendo del linaje B-Victoria pese a que el año pasado también circuló otro subgrupo de la cepa B, la Yamagata, que no estaba incluida en la vacuna. “Si circula más el A(H1N1) tendremos más suerte porque este virus es menos agresivo y la vacuna lo cubre con más potencia. El H3N2 es muy malo en pacientes ancianos e inmunodeprimidos. Aquí estará la clave para ver si tendremos un año más moderado”, apunta Trilla.

Con todo, los expertos insisten en que la vacunación es el método más efectivo para prevenir el virus o, en todo caso, superarlo con menos complicaciones. “Aunque una persona vacunada pueda pillar la gripe, será con cuadros menores y menos complicaciones. Las estadísticas de enfermos graves dicen que el 80% no estaba vacunado”, avisa el epidemiólogo del Clínic. Las comunidades autónomas ya han comenzado las campañas de vacunación en los centros de atención de primaria.