¿Si un niño juega con muñecas será homosexual cuando sea mayor?

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Los juegos de los niños predice hasta cierto punto la orientación sexual de las personas.

Muchas investigaciones han mostrado que las personas homosexuales suelen mostrar más interés en los juegos, juguetes y actividades típicos del otro sexo que en los del suyo propio, durante la infancia.

Muchos de estos estudios tenían importantes limitaciones, según los expertos en el campo. Sin embargo, una de las investigaciones más ambiciosas ha seguido a 4.500 niños (2.248 mujeres y 2.169 hombres) británicos durante un período de 15 años para tratar de dejar atrás estos defectos. Y ha concluido que este tipo de comportamientos de género, en los que los homosexuales se sienten más atraídos por los juegos del género opuesto, predicen la orientación sexual de los adolescentes.

Por ello, los niños que juegan con niñas y muñecas tienen más tendencia a declararse homosexuales durante la adolescencia que aquellos que juegan con niños y con camiones. Esta es al menos una de las conclusiones extraídas por este estudio, publicado recientemente en la revista ‘Developmental Psychology’ , y divulgado por la revista Sciencemag.org.

Melissa Hines, primera autora del estudio y psicóloga de la Universidad de Cambridge, acudió a una extensa base de datos británica sobre el comportamiento de los niños: el ‘Avon Longitudinal Study of Parents and Children’. Allí, figuraba información recopilada por los padres de los niños sobre el comportamiento sus hijos durante la infancia.

Los investigadores dividieron a los niños encuestados en el informe en tres categorías en función de su edad: 2.5, 3.5 y 4.75 años. Después, evaluaron el grado de «masculinidad» y «feminidad» de sus juegos, a partir de las respuestas de los padres, y le asignaron una puntuación de 0 a 100, relacionando los valores más bajos con lo femenino y los más altos con lo masculino.

Juegos “conformes al género”

Aprovechando esa información, Hines distinguió entre juegos “c onformes al género” y “juegos no conformes”. Por ejemplo, entre los primeros estaban los de los niños jugando con carros, peleándose o jugando con otros chicos, así como niñas jugando con muñecas, con niñas o a las “casitas”. Por último, cruzaron esta información con las respuestas dadas por los niños sobre su sexualidad cuando ya tenían 15 años.

Con todo esto, Hines observó que en el grupo de los niños de 3.5 años, aquellos que jugaban a juegos “conformes con el género” tenían más tendencia a declararse heterosexuales durante la adolescencia. Y que pasaba lo contrario entre aquellos cuyos juegos estaban dentro de la categoría «no conforme con el género: estos tendían a decir que eran homosexuales.

Además, dentro del grupo de los 4.75 años, las chicas que decían ser lesbianas normalmente jugaron a juegos más masculinos durante la infancia, con una nota 10 puntos superior, (es decir, más masculina).

¿Qué quiere decir este estudio?

Estas conclusiones no quieren decir que haya una relación inequívoca entre juegos y sexualidad. Sin embargo, los autores creen que sus resultados sugieren que los factores que relacionan el comportamiento durante la infancia y la orientación sexual emergen durante la niñez. Recalcan que algunos de estos factores pueden ser no sociales, puesto que los homosexuales se desvían de las normas sociales de género, que el entorno les lleva a abrazar.

En definitiva, en opinión de los autores de este estudio, estas conclusiones pueden “ayudar a entender la gran variabilidad que hay en la orientación sexual de las personas”.

Discrepancias y apoyos

Otros investigadores en el campo no han coincidido a la hora de valorar las conclusiones extraídas. En opinión de Anne Fausto-Sterling, experta en estudios de biología y género de la Universidad de Brown, este “es uno de los mejores estudios que he visto”. En su opinión, esta investigación destaca porque estudia el comportamiento de los niños durante un largo período, de 15 años, y porque se centra en las observaciones hechas por los padres durante la infancia para averiguar cuál era el comportamiento de los niños.

Simon LeVay, un neurocientífico retirado que relacionó la cuestión de la identidad de género con diferencias cerebrales, ha coincidido con Fausto-Sterling. “Es sencillamente un estudio bien hecho. Muestra que algo ocurre al comienzo de la vida y que las razones para ser gay no tienen que ver con los roles de género o las experiencias de la adolescencia”.

Sin embargo, otros autores han cuestionado esta investigación. Patrick Ryan Grzanka, psicólogo de la Universidad de Tennessee que estudia la sexualidad y su relación con la multiculturalidad, cree que los padres pueden estar sesgados a la hora de describir los juegos de los niños. Y lo que es más grave, para él, es que otros estudios rechazan que la orientación sexual tengan que ver con los estereotipos de comportamiento. El debate sigue abierto.

Con información de ABCes