Trump desafía a Medio Oriente e instalará embajada en Jerusalén

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El presidente autorizó al Departamento de Estado el cambio de locación de la sede diplomática

Para intentar explicar el complejo estatuto de la disputada ciudad de Jerusalén, la política, la religión y la economía son históricamente pilares indispensables. Y en el medio de todo esto, Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, símbolo de occidente y aliado económico del gobierno de Israel goza de un lugar privilegiado.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca a comienzos de este año agravó ese esquema. Eso quedó en evidencia este martes cuando, luego de varias idas y venidas, el presidente estadounidense confirmó al líder palestino Mahmud Abas que instalará la sede de la embajada estadounidense en Israel dentro de Jerusalén.

Para reafirmar esta posición posteriormente, autorizó al Departamento de Estado a realizar el cambio de locación de la sede diplomática.

A pesar de que no se precisó la fecha exacta de la mudanza, el gobierno estadounidense dejó trascender que será entre tres y cuatro años.

Hasta ahora, la cuna de los sitios más sagrados –tanto para musulmanes como para judíos y cristianos– no había sido anfitriona de ninguna embajada extranjera en Israel ya que todas se ubican en Tel Aviv, con representaciones consulares en Jerusalén.

Las advertencias por parte de líderes mundiales sobre los riesgos de provocar malestar en Medio Oriente y perjudicar los esfuerzos de paz entre israelíes y palestinos no tardaron en llegar.

Desde el príncipe Khalid bin Salman, embajador de Arabia Saudita en EEUU, pasando por el presidente turco Recep Tayyp Erdogan, hasta el líder francés Emanuel Macron –con retóricas opuestas– coincidieron en la esencia de sus mensajes dirigidos a la Casa Blanca.

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A pesar de la confirmación oral de Donald Trump, la Casa Blanca no había dado, al cierre de esta edición, una declaración formal sobre el tema y anunció que lo haría este miércoles. De hecho, el martes, varios funcionarios del gobierno consultados por AFP no lograron dar una versión unánime del hecho.

Llamadas

La diplomacia telefónica de Trump llegó hasta esta decisión clave para las relaciones con Medio Oriente. Trump llamó al líder palestino Mahmud Abas y al rey jordano Abdalá II y les dijo que el proyecto profundamente controvertido, que conlleva el reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital de Israel, seguía en marcha.

Promesa de campaña

La postura de Trump sobre el cambio de locación de la embajada no es nuevo. Ya durante su campaña para las elecciones de noviembre del año pasado había prometido que lo haría.
“El presidente fue claro: no es una cuestión de ‘si’, sino una cuestión de ‘cuándo’. Pero no será adoptada ninguna decisión hoy”, dijo el lunes el portavoz de la Casa Blanca, Hogan Gidley.

“Oportunidad histórica”

Las voces disidentes desde todo Medio Oriente se hicieron escuchar, pero también Israel expresó su visión positiva sobre la postura del Trump.
El ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, instó al presidente estadounidense a aprovechar esta “oportunidad histórica”.

Proceso de paz

Desde la Casa Blanca se insiste en que se quiere “relanzar” las congeladas conversaciones de paz entre Israel y los palestinos en busca de un “acuerdo definitivo”, pero su reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel podría destruir tal esfuerzo. Durante este diálogo Abas advirtió a Trump de las “peligrosas consecuencias de tal decisión sobre el proceso de paz, la seguridad y la estabilidad en la región y en el mundo”, añadió la Autoridad Palestina en un comunicado. Abas reafirmó su “posición firme sobre que no puede haber Estado palestino sin Jerusalén Este como capital, conforme a las resoluciones y a la ley internacionales y a la iniciativa de paz árabe”, dijo el texto.