Un extracto de brócoli se muestra promisorio contra la diabetes tipo 2

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Pero el complemento solo parece ayudar a un grupo en particular de personas con la enfermedad

Quizá mamá tenía la razón sobre lo bueno que es el brócoli. Un pequeño estudio insinúa que una sustancia de la crujiente verdura podría ayudar a algunas personas con diabetes a tener un mejor control del azúcar en la sangre.

Los investigadores encontraron que un extracto concentrado de la sustancia, llamada sulforafano, ayudó a los pacientes obesos con diabetes tipo 2 a controlar unos niveles persistentemente altos de azúcar en la sangre.

Pero la salvedad es que el estudio fue a corto plazo y pequeño: siguió a 97 diabéticos durante 12 semanas. Y el extracto se tomó además de la metformina, un medicamento para la diabetes, y no en lugar del mismo.

Además, el extracto que los investigadores utilizaron no se parece a los complementos de sulforafano disponibles en las tiendas locales de alimentos saludables.

“La forma en que el extracto se produce y procesa es importante para mantener el sulforafano intacto”, afirmó el investigador principal, el Dr. Anders Rosengren, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia.

Dijo que su equipo utilizó un complemento altamente concentrado, del que evaluaron la pureza y los efectos secundarios.

Rosengren señaló que “en este momento no podemos recomendar que nadie tome los extractos ahora disponibles en el mercado para tratar la diabetes tipo 2”.

El sulforafano es una sustancia química que se encuentra en las verduras crucíferas como la coliflor, las coles de Bruselas y el brócoli. Los brotes de brócolis son una fuente particularmente rica.

La investigación en el laboratorio ha sugerido que el sulforafano podría ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo, y quizá combatir al cáncer y a la enfermedad del hígado graso, según el equipo de Rosengren.

Pero no se ha estudiado para la diabetes tipo 2, que surge cuando el cuerpo ya no puede usar la insulina (una hormona que regula el azúcar en la sangre) de forma adecuada. Como resultado, los niveles de azúcar en la sangre se disparan.

Muchos diabéticos tienen dificultades para mantener el azúcar en la sangre bien controlada, dijo el Dr. Robert Courgi, endocrinólogo en el Hospital Southside de Norwell Health en Bay Shore, Nueva York.

“Unos medicamentos novedosos serían beneficiosos”, planteó Courgi, que no participó en el estudio.

Pero advirtió que no se deben sacar conclusiones de un ensayo pequeño a corto plazo. “Se debe realizar más investigación para explorar este producto”, dijo Courgi. “Varios productos se han mostrado promisorios al principio y luego no han resultado”.

El equipo de Rosengren decidió evaluar el sulforafano tras analizar el potencial de contrarrestar ciertos patrones de actividad genética asociados con la diabetes tipo 2 de más de 3,800 compuestos. El sulforafano emergió como el candidato más promisorio.

Primero, la sustancia se evaluó en el laboratorio, donde evitó parcialmente que las células del hígado produjeran glucosa (una forma de azúcar). En ratas de laboratorio diabéticas, pareció cambiar cierta actividad genética en el hígado de un “estado de enfermedad”, dijeron los investigadores.

El próximo paso fue evaluar el sulforafano en humanos. El equipo de Rosengren reclutó a 97 personas con diabetes tipo 2. Todas eran de etnia escandinava. Casi la mitad tomaban metformina, un tratamiento de primera línea para la diabetes tipo 2. A la mayoría les iba bien, pero 37 pacientes seguían teniendo un mal control del azúcar en la sangre, anotaron los autores del estudio.

La mitad del grupo se asignó al azar a tomar polvo de sulforafano una vez al día durante 12 semanas, además de su medicamento usual. La otra mitad recibió un polvo placebo (inactivo).

El polvo de sulforafano no fue una panacea en lo absoluto. Al final, el complemento pareció ser efectivo solo en pacientes específicos, los que eran obesos y tenían un mal control del azúcar en la sangre al principio.

En ese grupo, el nivel promedio de hemoglobina A1C pasó de casi un 7.4 por ciento a poco más de un 7 por ciento. La prueba de la A1C ofrece una instantánea de los niveles promedio de azúcar en sangre en los últimos dos o tres meses.

La Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) sugiere una meta de A1C del 7 por ciento para la mayoría de diabéticos, aunque algunos podrían necesitar una meta más alta o más baja.

Pero los complementos no parecieron ayudar a ningún otro grupo del estudio. Y la Asociación Americana de la Diabetes anota que muchos factores, como la comida que las personas consumen, además de la cantidad de ejercicio que hacen, pueden tener un efecto en los niveles de A1C.

Rosengren dijo que su equipo está planificando más ensayos. Buscan evaluar el sulforafano en personas con prediabetes para ver si pueden reducir las probabilidades de progresión a la diabetes tipo 2 en toda regla.

Una dietista se mostró de acuerdo en que es poco probable que un solo complemento tenga un impacto inmenso.

“Concluir que el brócoli o los brotes de brócoli son la respuesta al control de la diabetes sería un error”, señaló Sharon Movsas, coordinadora del Programa de Educación sobre la Diabetes del Sistema de Salud Montefiore, en la ciudad de Nueva York. “La regulación de la glucosa es altamente compleja”, anotó. “Incluso la metformina, un medicamento aprobado por la FDA que ha resultado altamente efectivo para reducir el azúcar en la sangre, funciona de una forma que no se comprende del todo”.

Se menciona que Rosengren y un colaborador son inversores en las solicitudes de patentes que cubren el uso del sulforafano para reducir la producción de glucosa en el hígado.

Y si el brócoli y otras verduras proveen la sustancia de forma natural, ¿es un complemento necesario?

Según Rosengren, una persona tendría que comer más de un plato lleno de brócoli al día para obtener la cantidad de sulforafano utilizada en este estudio.

Pero, añadió, “aumentar la ingesta diaria de brócoli sin duda podría ser bueno desde varios puntos de vista”.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 14 de junio de la revista Science Translational Medicine.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Sharon Movsas, R.D, coordinator, Diabetes Education Program, Montefiore Health System, New York City; Anders Rosengren, M.D., Ph.D., associate professor, department of neuroscience and physiology, University of Gothenburg, Sweden; Robert Courgi, M.D., endocrinologist, Northwell Health Southside Hospital, Bay Shore, N.Y; June 14, 2017, Science Translational Medicine, online

HealthDay