Celebración de oro: “¡La hemos liado muy grande!”

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La selección española celebra en Colón, ante 20.000 personas, la consecución del segundo Mundial de Baloncesto.

A las 17:55, con dos horas de retraso, los campeones del mundo aterrizaban en el Aeropuerto de Barajas entre arcos de agua creados por el cuerpo de bomberos. Las caras de cansancio predominaban tras un vuelo de más de 10 horas. Rudy Fernández, escoltado por Sergio Scariolo y Jorge Garbajosa, transportaba esa copa que al principio del campeonato parecía tan lejana. La celebración, hasta altas horas de la madrugada en un conocido restaurante de la capital, sólo acababa de empezar. El verdadero baño de masas, en la Plaza de Colón ante 20.000 personas, se desarrolló entre emotivos discursos e innumerables cánticos.

«La hemos liado muy grande», decía Ricky Rubio, que dio paso a un Marc Gasol muy bromista: «En la celebración de Toronto no me dejaron el micro, no sé por qué», reía el pívot español. «Cuando no ganemos, el día que sea, espero que también nos apoyéis», lanzó el jugador de los Raptors al entregado público de Colón.

«Este equipo no se ha rendido nunca cuando las cosas estaban jodidas. Bajar los brazos nunca ha sido una opción», comentaba un Scariolo muy cauto, al que sólo el manteo y el vacile de sus chicos le sacó una sonrisa. Llull y Colom, por su parte, se acordaron de los héroes de las ventanas, esos que hicieron posible que España sacara el billete para este Mundial.

«La hemos liado muy grande», decía Ricky Rubio, que dio paso a un Marc Gasol muy bromista: «En la celebración de Toronto no me dejaron el micro, no sé por qué», reía el pívot español. «Cuando no ganemos, el día que sea, espero que también nos apoyéis», lanzó el jugador de los Raptors al entregado público de Colón.

«Este equipo no se ha rendido nunca cuando las cosas estaban jodidas. Bajar los brazos nunca ha sido una opción», comentaba un Scariolo muy cauto, al que sólo el manteo y el vacile de sus chicos le sacó una sonrisa. Llull y Colom, por su parte, se acordaron de los héroes de las ventanas, esos que hicieron posible que España sacara el billete para este Mundial.

Minutos más tarde, Pedro Sánchez posaba junto a la selección, que ya luce dos estrellas sobre su pecho, las mismas que Brasil y a sólo una de la desaparecida URSS. «Quiero daros las gracias a todos. Gracias por llevar los colores de España a lo más alto», comentó el presidente en funciones.

Pero los jugadores, lejos de estar pendientes de los discursos de rigor, se divertían en redes sociales. Willy Hernángomez y Llull convocaban a los aficionados, a la vez que Marc Gasol avisaba con un vídeo de Freddie Mercury de lo que estaba por venir. Todos guardaban en la retina su celebración del anillo de campeón de la NBA con los Raptors. En aquella rúa, el pívot español se hizo viral al beberse una botella de espumoso de una vez. Esta vez -sólo- fue una lata de cerveza. «Es muy ilusionante ver a la gente tan contenta y feliz», sonreía Marc, que se convirtió el domingo en el segundo jugador de la historia en ganar el anillo de la NBA y el Mundial en la misma temporada.

Otro de los protagonistas que más elogios ha acumulado, Sergio Scariolo, también campeón de la NBA con los Raptors, se mostró más cauto durante toda la fiesta. «No pensábamos estar aquí», reconoció el italiano, que volvió a echar flores a sus chicos: «Estos jugadores han dado cada día una clase magistral de espíritu de sacrificio». Unos jugadores que volvieron a vivir en Madrid, 13 años después, una celebración de oro.