“Este es el fin de mi presidencia. Estoy jodido”

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Estos son los puntos clave del informe de Mueller sobre la trama rusa y los intentos de Trump por influir en la investigación

El informe de Robert Mueller sobre la trama rusa ya es público. Justo en el momento en que sus 448 páginas se colgaban en Internet, Donald Trump declaraba este jueves, 18 de abril, como el día de la “no obstrucción” y de la “no colusión”. Pero el detalle del documento, con menos tachones de los que se esperaban, no le exculpa por completo y revela las dificultades que tuvieron los investigadores para recopilar evidencias así como los intentos del presidente por controlar las pesquisas.

El texto está dividido en dos volúmenes. En el primero se centra en la intromisión rusa en las elecciones. En el segundo se centra en examinar la conducta del presidente de Estados Unidos para determinar hasta qué punto obstruyó la justicia con su actuación. Mueller no pudo concluir que hubo una conducta criminal, pero el informe da munición a los demócratas para seguir peleando.

Frustración
La página 74 del segundo volumen del informe es la que mejor refleja hasta qué punto llegó la frustración de Trump con la investigación. Se refiere al momento en el que el entonces fiscal general Jeff Sessions le comunica que se creó la figura de un fiscal especial. “Oh Dios mío”, exclama, “es terrible. Este es el final de mi presidencia. Estoy jodido”. Acto seguido pregunta qué va a pasar y le dice que le dejó en la estacada. “Se suponía que tenías que protegerme”, le reprocha.

Cuando el presidente supo que la investigación buscaba determinar si estaba obstruyendo la justicia, Trump se puso en contacto con Don McGahn, entonces el principal abogado de la Casa Blanca, para que llamara al segundo del Departamento de Justicia y le dijera que despidiera a Mueller como fiscal especial por “conflictos de interés”. “Llámame de vuelta cuando lo hayas hecho”, dice McGahn, que le requirió. Pero se negó a seguir sus órdenes.

El informe, de hecho, señala que el principal motivo por el que Trump no pudo influir en la investigación es porque la gente que rodeaba al presidente se negó a seguir sus instrucciones o a cumplir sus requerimientos. El equipo de Mueller determinó que, pese a este patrón de conducta, no hubo evidencias que apoyaran potencialmente la imputación de cargos penales contra los ayudantes o asociados del presidente Trump más allá de las presentadas.

Despido de Comey
El fiscal especial habla al mismo tiempo de que los investigadores encontraron “evidencias sustanciales” de que Trump despidió a James Comey como director del FBI por su “negativa” a declarar públicamente “que el presidente no estaba siendo personalmente investigado”. También se cita cuando le pidió expresamente que tratara de poner fin a la investigación contra el general Mike Flynn, que ocupó el cargo de asesor de seguridad nacional hasta febrero de 2017.

El informe revela cómo el presidente ordenó a Flynn durante la campaña electoral en el verano de 2016 que consiguiera los 33.000 correos electrónicos que se habían borrado del servidor de su rival Hillary Clinton, de cuando ejercía como secretaria de Estado. “Lo pidió varias veces”, señala, “y Flynn contactó a múltiples personas en el esfuerzo por obtener los emails”. No se pudo determinar si sus asociados estuvieron en contacto con hackers rusos para obtenerlos.

Adopción falsa
Uno de los puntos sensibles del documento se refiere al primogénito del magnate, Donald Trump Júnior. El documento revela cómo intentó prevenir que se supiera que durante la campaña tuvo un encuentro en la sede de la empresa familiar en Nueva York con un contacto que le iba a aportar información dañina sobre Hillary Clinton. La entonces responsable de comunicación de la Casa Blanca, Hope Hicks, preparaba un comunicado cuando el presidente le instruyó que dijera que “el encuentro fue breve y que era para hablar sobre una adopción”.

Las interacciones sobre los encuentros en la Torre Trump forman parte de los 10 episodios que el consejero especial investigó para probar si hubo un delito de obstrucción a la justicia por parte de presidente. El informe señala que existe un “argumento razonable” para sostener que Trump Jr. pudo violar la legislación sobre la financiación de las campañas electorales. Pero determinaron que la batalla legal no iba a prosperar en un juicio, por falta de pruebas para sostener los cargos.

Rascacielos en Moscú
El informe también revela nuevos detalles sobre las conversaciones que tuvo Donald Trump con el que entonces era su abogado personal Michael Cohen sobre las gestiones para construir un rascacielos en Moscú. En su declaración a los fiscales, Cohen indicó que el magnate estaba dispuesto a viajar a Rusia durante la campaña electoral para ayudarle a cerrar un acuerdo. Nunca se produjo y el proyecto nunca salió adelante. También comentó a los investigadores que tras las elecciones discutieron cómo desmontar la idea de que había una conexión con Rusia.

El fiscal especial Robert Mueller cita también en su informe el contacto que la campaña del candidato republicano tuvo el embajador ruso en Washington Sergei Kislyak, en abril de 2016 y durante la convención del Partido Republicano. Señala que fue “breve, pública y no sustantiva”. Tampoco observa que ese esfuerzo tuviera un efecto en el lenguaje de la plataforma republicana sobre Ucrania ni el gobierno ruso. Kislyak conversó también con Sessions durante la campaña.

Wikileaks
El informe hace también referencia a las filtraciones de Wikileaks y los motivos de su fundador, Julian Assange, para atacar a la campaña de Hillary Clinton. Su organización mandó un mensaje al hijo del entonces candidato para que le ayudara a difundir información negativa sobre la aspirante demócrata. Wikileaks es acusada de haber aceptado y publicado correos robados por los servicios de inteligencia rusos. Pero como en los esfuerzos por despistar a la prensa sobre los encuentros en la torre Trump, no puede determinar una conducta criminal.

Pese que el fiscal especial dice que la campaña del republicano “esperaba beneficiarse electoralmente” de esa información, los investigadores reconocen que una acusación penal contra Trump habría puesto en dificultad su capacidad para gobernar y detonado un litigio constitucional sobre la posibilidad de enjuiciar la conducta del presidente. También se califica de “inadecuadas” las respuestas que facilitó por escrito.

Pérdida de memoria
En más de 30 ocasiones el presidente dijo no recordar o recurrió a otra formulación para evitar responder. Mueller determinó al final que la información que obtuvo por otras fuentes le permitía llegar a una conclusión final factual y creíble, sin que fuera necesario contar con el testimonio cara a cara del sujeto de la investigación. El fiscal especial deja sin embargo la puerta abierta para que el Congreso pueda investigar al presidente por obstrucción.