Justin Timberlake, de niño Disney a hombre espectáculo

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El cantante, de 37 años, acaba de publicar su libro autobiográfico, ‘Hindsight’, donde relata detalles desconocidos de su infancia, de su amor por la actriz Jessica Biel y de la evolución de su carrera

De los 37 años de vida de Justin Timberlake (Memphis, 1981), 26 los ha pasado sobre un escenario. Su pasión por la música desde una temprana edad lo ha llevado a formar parte de dos agrupaciones destacadas: The Mickey Mouse Club y el quinteto N´Sync. Pero cuando se lanzó a su carrera en solitario, fue cuando el intérprete, empezó a experimentar con la música y a conocerse a sí mismo de un modo más profundo. Al poco de convertirse en padre por primera vez, el cantante retrocede en el tiempo para reflexionar sobre su pasado, su presente y lo que aún espera del futuro, en un libro autobiográfico, Hindsight (En retrospectiva), de la editorial Harper Collins, que salió a la venta a finales del pasado octubre.

“Yo nunca busqué ser un cantante. Cantar era simplemente algo que podía hacer”, afirma el artista de sus primeros pasos. “Mi relación con la música era intuitiva y completamente natural. Uno no piensa en mirar los colores, simplemente los ve”, agrega. Según cuenta la historia familiar, no pasó mucho tiempo antes de que Timberlake empezara a mostrar sus destrezas vocales. En el asiento trasero de un coche y con solo dos años de edad, fue la primera vez que el sureño sorprendió a su familia con la interpretación de una canción de The Eagles que sonaba en la radio. “Al parecer era algo inusual, especialmente para un niño pequeño como yo. Al menos eso es lo que me dijeron”, agrega en tono bromista.

Su infancia no fue de las más sencillas. Con solo dos años, el artista vivió el divorcio de sus padres, Randall Timberlake y Lynn Bomar Harless, y pasó a convertirse en el hijo único dentro del matrimonio de su madre y su padrastro. En el colegio las cosas no mostraban un mejor panorama, ya que, según confiesa el intérprete, le “costaba trabajo relacionarse con los otros niños”.

La música fue siempre su refugio. “Llegaba a mi casa, ponía un cassette y absorbía las canciones que llenaban mi habitación. […] Lo que sentía cuando escuchaba música era mucho mejor de cómo me sentía el resto del día”, recuerda. “Todos tenemos nuestros problemas, pero todos queremos lo mismo: conexión humana y un lugar en el que te sientas como en casa. Incluso las personas que parecen reservadas o tímidas, lo que más quieren es relacionarse con los demás. Era todo lo que yo quería”, admite.

Las cosas cambiaron cuando el programa de Disney The Mickey Mouse Club abrió una convocatoria para nuevos talentos en 1992. Timberlake siempre había sido muy fan del show, por lo que no dudó ni un segundo en presentarse a las audiciones en Orlando (Florida). Tras enfrentarse codo con codo con otros 20.000 niños, el artista fue seleccionado para ser parte del nuevo elenco, lo que supuso un gran cambio en su vida. “Era una mezcla de emociones. Sabía que tenía el talento para este tipo de cosas, pero me costaba creer que realmente estuviera pasando”, explica el intérprete. “Yo era solo un niño de un pequeño pueblo en Tennessee que veía The Mickey Mouse Club todos los días después del colegio, y ahora iba a estar en el show. Era abrumador”, sostiene.

Junto al artista fueron elegidos otros que más adelante darían mucho de qué hablar por su gran talento: Christina Aguilera, Britney Spears, Ryan Gosling, Keri Rusell y JC Chasez, su futuro compañero de N´Sync. “Amaba estar en el programa. Me llenaba en todos los sentidos era muy divertido”, recuerda Timberlake. Pero la diversión no duró mucho porque el programa fue cancelado tras dos temporadas y el sureño tuvo que volver a la vida de adolescente promedio. “Habían encendido un interruptor dentro de mí, que ahora me veía forzado a apagar”, expresa el cantante. Poco después, en 1995, se convertía en el miembro más joven del aclamado quinteto masculino, N’Sync.

Si bien fue esta agrupación pop la que le dio el gran empujón hacia la fama, en su autobiografía, Timberlake relaciona los momentos más emocionales y sus mayores inspiraciones con su etapa de proyectos en solitario. De acuerdo a la línea del tiempo mostrada por el intérprete, cada uno de sus discos muestran un camino a la madurez tanto emocional como musical. Justified (2002), era una búsqueda a la aprobación del público y sus compañeros de profesión. Future Sex/Lovesound (2006) se enfocaba más en la aceptación propia. En The 20/20 Experience (2013) se empezaban a ver los primeros tintes de una mayor introspección y una investigación más profunda de sí mismo, algo que se completó con su último álbum, lanzado en febrero pasado, Man of the woods.

Es en este último disco en el que el artista se toma el tiempo para reflexionar sobre su vida y para homenajear a ciertas personas a través de sus canciones. Una de ellas es Jessica Biel, la actriz y modelo con la que lleva más de seis años casado. “Ella lo es todo”, exclama el intérprete. “Constantemente me sorprende con su forma de ser y con la persona en la que se está convirtiendo. Realmente espero que ella piense lo mismo de mí. Estoy muy emocionado de ver lo que hará después. Cada vez que despierto y la veo acostada a mi lado, me siento inspirado”, asegura. Mirrors es la canción que resume sus sentimientos por ella. “No los detalles, sino la forma que sentí cuando ella tocó mi vida”, revela.

Pero hubo otro evento en julio de 2014 que marcó para siempre al cantante. Se encontraba de gira con The 20/20 Experience Tour en la ciudad de Detroit, cuando recibió un mensaje de Biel que decía en letras mayúsculas: “LLÁMAME AHORA”. Timberlake encendió la cámara del móvil y la llamó de inmediato. Tras unos segundos la actriz contestó y antes de emitir palabra alguna puso una prueba de embarazo positiva frente a la cámara. “Los dos empezamos a chillar”, cuenta el cantante. Ocho meses después, Timberlake y Biel le dieron la bienvenida a Silas Randall Timberlake, de tres años.

“El tener un hijo fue la cima de mi vida”, confiesa el artista. “Las cosas que he aprendido al convertirme en padre son muy profundas. […] Me hace pensar constantemente en cómo me verá mi hijo cuando crezca, por lo que me hace querer ser más considerado”, admite. “Si quieren saber lo que sentí la primera vez que vi a Silas, tienen que escuchar la canción Can´t stop the feeling. Él me inspiró a escribirla. Él es mi felicidad plena”, concluye.

No es una coincidencia que Timberlake escribiera sus memorias al mismo tiempo que creaba uno de los discos más personales de su carrera. Algo ha cambiado dentro del artista y, ahora, está dispuesto a compartirlo con el mundo. “Diez años atrás no podría haber escrito este libro”, acepta el cantante. “No me importaba lo que había detrás de mí, solo me interesaba lo que venía por delante. Ahora soy mayor y tengo un lugar dentro de mí mismo para mirar atrás y ver dónde estaba”, detalla. Sobre sus planes futuros, todo está un poco más difuso, pero no le preocupa. “No tengo expectativas sobre lo que viene a continuación porque siento que he hecho mucho más de lo que esperaba hacer”, declara el exintegrante de N´Sync. “Como artista, me siento mucho mejor de lo que me sentí en toda mi vida”.