“Messi sale a demostrar que es Messi”

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Valdano, Xavi, Del Bosque, Zubizarreta y Aimar analizan la capacidad del barcelonista para reinventarse y no perder apetito competitivo pese a sus éxitos

Ronaldo Nazario tenía 21 años cuando conquistó el mundo en 1997. Fue la primera vez que un futbolista sudamericano se alzó con el Balón de Oro después de que France Football, la revista que otorga el premio, rompiera las fronteras de Europa. El Fenómeno repitió un lustro después, en 2002, cuando ya había celebrado los 26. Superó entonces la marca de Franz Beckenbauer, que había tardado cuatro años, de 1972 a 1976, en volver a coronarse como el mejor, cuando tenía 31. Hasta que aparecieron Messi y Cristiano. CR7 ganó el primero en 2008 y el quinto en 2017 a los 31 años. Messi batió la marca del portugués el pasado lunes en París. “La primera vez que vine acá tenía 22 años y vine con mis tres hermanos. Hoy, 10 años después, estoy con mi mujer y mis hijos. Nunca dejé de soñar y Dios quiera que me queden muchos años en el fútbol”, pidió el capitán del Barça al levantar su sexto galardón.

Messi mira al futuro abrazado al pasado, como si todavía caminara de la mano de su abuela Celia a jugar en la escuela de fútbol del club Abanderado Grandoli, en el barrio de Las Heras de Rosario. “Vos vas a ser el mejor del mundo”, le vaticinaba su abuela. No se equivocó. Lo que seguramente ignoraba era que su canijo nieto iba a conseguir lo nunca visto en la historia del fútbol: subirse a lo más alto del podio en seis ocasiones. “Una de los aspectos que caracterizan a este tipo de jugadores como Leo Messi es que siguen jugando como si estuviesen en el barrio”, analiza Inma Puig, psicóloga clínica, autora del libro La revolución emocional, y que trabajó en el FC Barcelona de 2003 a 2018. “Y esto es lo verdaderamente difícil”, prosigue Puig; “porque la gente se pone presión y eso los paraliza. En cambio, Leo sigue actuando como si todo ocurriera, porque eso le da confianza, pero no olvida de donde viene ni a donde va”.

Cuando a Messi lo mandaban a comprar el pan en Rosario ni chistaba. Cogía la pelota y arrancaba. “Messi es mestizaje entre la calle y la academia”, opina el también rosarino Jorge Valdano, campeón del mundo con Argentina en México 86. “Hasta los 13 años tuvo una crianza en Argentina que fue importante por mucho que pueda ser desordenada. La calle te deja ser. Y luego todo eso que aprendió en Rosario lo pulió en la Masia. Es uno de los pocos casos del mundo de mestizaje formativo”. A Andoni Zubizarreta, exportero y director deportivo del Barcelona, le llama la atención la última diana de Messi ante el Atlético de Madrid. “Si analizas el gol en el Wanda es el mismo que podría haber hecho cuando jugaba de extremo con Rijkaard cuando tenía 18 años. Es un detalle singular, se reinventa, pero sigue siendo el mismo”.

Messi se ha subido al podio del Balón de Oro en 12 ocasiones. La primera, en 2007, quedó tercero por detrás de Kaká y Cristiano Ronaldo. Ganó en 2009, 2010, 2011, 2012, 2015 y 2019. Solo en 2018 no estuvo entre los tres mejores. Había ganado LaLiga y la Copa con el Barcelona, pero se despidió rápido del Mundial de Rusia, en los octavos de final. “Es ganador, no soporta perder. Es una bestia competitiva. Sumado a la capacidad que tiene de sacrificio, hace que se convierta en un deportista insuperable. Y por eso hoy, a los 32 años, está en el nivel en el que está. Hubo gente que hizo lo mismo que él hace 30 o 40 años, pero entonces no existía el nivel de profesionalización de hoy”, asegura Xavi Hernández, compañero de Messi en el Barça de 2003 a 2015.

Xavi y Messi, en un Betis-Barça, en 2012.

“El fútbol es una pirámide”, interviene Ramon Cugat, traumatólogo, especialista en medicina deportiva; “hay muchos jugadores en la base y muy pocos en la cúspide. Para la perfección no todos están preparados. Y si estar en la cima ya era difícil en el pasado, lo es mucho más en la actualidad. Por ejemplo, en 1965 en Cataluña había 6.500 futbolistas federados, hoy hay 170.000. Se ha agrandado la base de la pirámide y la cúspide sigue siendo igual de pequeña”. Cugat, conocido en el entorno del Barcelona por la cantidad de futbolistas a los que ha intervenido, analiza por qué Messi ha resistido tanto tiempo en la élite: “La longevidad de los deportistas tiene que ver con la alimentación, el descanso, los cuidados y el trabajo diario”.

El rosarino ha sufrido 20 lesiones en su carrera. “A Messi no se le nota nada el desgaste físico”, interviene Vicente del Bosque, exentrenador del Real Madrid, campeón del mundo con España en Sudáfrica 2010. El 10 ha recibido 995 faltas en sus 461 partidos en LaLiga (2,15 en promedio). CR7, 572 en 292 (1,95). “Ha aprendido a cuidarse”, justifica Zubizarreta. “El primer cambio grande a nivel de dieta y cuidados lo hacen con Guardiola. Y después tras el Mundial 2014, porque en esa temporada había sufrido varias lesiones musculares. Es inteligente en todo”, completa el portero del Dream Team.

“Genéticamente es un tipo muy dotado, con una calidad muscular impresionante”, subraya Del Bosque. Y se suma Valdano: “No hay nada más importante de lo que le dieron su papá y su mamá. Pero este chico nunca agredió a su cuerpo, al contrario. Lo cuidó. Diego [Maradona], por ejemplo, vivió contra su cuerpo y Leo lo hizo a su favor”. A Maradona le dieron un Balón de Oro honorífico en 1995. Fue la manera de compensar al Pelusa porque durante su apogeo no había podido entrar en la disputa por el galardón. A Pelé, ganador de tres Mundiales y autor de 1.281 goles, le tocó su turno en 2013. Con Johan Cruyff nadie tuvo que rectificar. El holandés recibió sus tres Balones de Oro cuando todavía andaba vestido de corto: 1971, 1973 y 1974. Lo mismo que Alfredo Di Stéfano, que se consagró como el mejor de Europa en 1957 y 1959.

Nada comparado a los que ganó Cristiano Ronaldo, el eterno rival de Messi. El portugués se impuso en cinco ocasiones: 2008, 2013, 2014, 2016 y 2017. “Entendía que yo no lo ganara”, le dijo Messi a France Football, después de pasar cuatro años sin recibir el Balón de Oro. “En el Barcelona no cumplíamos el objetivo de ganar la Champions y esa es la competición que da más oportunidades de llevarse el premio. Cuando Cristiano Ronaldo iba ganando los trofeos era porque hacía muy buenas temporadas y ganaba la Liga de Campeones y, además, siendo determinante”. Y al 10 azulgrana no le gustaba nada ver cómo CR7 le birlaba el cetro del fútbol mundial. “Cuando Cristiano me igualó, admito que me dolió un poco, ya no estaba solo en la cima. Pero en ese momento él tenía mérito de llevarse el Balón de Oro y yo no podía hacer mucho más”, completó La Pulga. “La competencia con Cristiano seguramente ha sido un gran estímulo para Messi. Fue un Barça-Madrid a nivel individual”, analiza Zubizarreta.

Messi, sin embargo, no se anima a ponerse la corona del mejor de la historia. “Honestamente, yo no sé quién es el mejor futbolista de todos los tiempos”, completó el 10 del Barcelona. Xavi Hernández, en cambio, no titubea. “Es el mejor de la historia sin ningún tipo de dudas”, asegura el ahora técnico del equipo catarí Al-Sadd. Valdano, en cambio, no pone la etiqueta. “Nunca voy a decir que Messi es más que Pelé, Maradona, Cruyff o Di Stéfano, pero jamás diría lo contrario”, sostiene el exjugador y extécnico del Real Madrid. “En un deporte como el fútbol, lo colectivo está por delante de lo individual. Pero eso no quita que Messi sea el mejor y que se merezca los reconocimientos individuales”, subraya Del Bosque.

Reto o amenaza
Saltan once al campo, pero sin embargo en el túnel de vestuarios del Camp Nou todos miran al 10. “No es la presión del público solamente. Es la presión de los tuyos y los tuyos son muy buenos. Estamos hablando del mejor en uno de los mejores equipos del mundo”, entiende Zubizarreta. “Esa presión es terrible. Él no sale a jugar un partido. Sale a demostrar que es Messi. Convivir con eso es tremendo, pero nació para eso. Su cuerpo y su mente están preparados para eso. Solemos subestimar a este tipo de personajes porque confundimos la ilustración con la inteligencia: los que llegan al máximo nivel tienen una capacidad superior”, se suma Valdano. Y la psicóloga Inma Puig completa: “Para los grandes jugadores la presión es un reto. Piensan: “¿Seré capaz de conseguirlo otra vez, seré capaz de ganar de nuevo?”. En cambio, los buenos deportistas lo viven como una amenaza: a ver si ahora no soy capaz de dar la talla después. Esa es la diferencia entre los grandes y los buenos: reto o amenaza”.

Pablo Aimar conoce bien a Messi. Compartió vestuario con él en la selección argentina cuando el capitán del Barça todavía era un pipiolo en Alemania 2006 e integró el cuerpo técnico de la Albiceleste en la última Copa América. “Son tan pocos, pero tan poquitos los deportistas que han alcanzado ese nivel. ¿De quiénes hablamos? ¿De Messi, de Cristiano, de Federer, de Nadal y de Lebron? Esta gente tiene algo en común: la pasión. Después de todo lo que ganaron y lo que hicieron para el deporte, siguen pensando que es un juego. Y lo hacen con una profesionalidad impresionante. Estos tipos laburan un montón para ser lo que son”.

“Estos deportistas no se cansan porque hay un deseo de perpetuarse. Pero no lo hacen para las grandes masas. Lo hacen para ellos, para la gente que le importa. Si profundizas en algunos casos aparece un papá que murió, un abuelo o un hermano que no pudo ser tan bueno como él. Siempre hay un punto emocional detrás de esta intención de ser los mejores. Y detrás de esa emoción hay una persona, porque si fuese por ellos mismos ya estarían cansados”, cierra Inma Puig. Y como si nunca le hubiese soltado la mano a su abuela Celia, a quien le ha dedicado todos los goles que ha marcado, Messi hoy juega para sus hijos: “Quería que ellos me vieran ganar el Balón de Oro”.

EL JUGADOR DE CAMPO CON MÁS MINUTOS EN LIGA EN ESTA DÉCADA

Jugador excepcional, único en cuanto a premios individuales, Messi trasciende también desde la regularidad como el jugador de campo que más minutos ha disputado en los últimos 10 años de cuantos se alinean en las grandes ligas de Europa. Un estudio del CIES Football, que afecta a 42 clubes de los cinco grandes torneos continentales, sostiene que el delantero azulgrana ha jugado el 83,4% del total de minutos del Barcelona en LaLiga en la década iniciada el 1 de enero de 2010. Un registro récord (28.309 minutos) que solamente ha sido superado por Steve Mandanda, el portero de Olympique de Marsella, con el 84,2% (28.419 minutos). La tercera posición es para otro arquero, Stéphane Ruffier, del AS St-Etienne, con el 80,9% y 27.232 minutos, y la cuarta recae de nuevo bajo palos: David de Gea (Manchester United) con el 77,1% (25.814 minutos). El sexto es el madridista Sergio Ramos (74,2% y 25.172 minutos) por detrás del alemán Thomas Müller, del Bayern Múnich (76,6% y 23023 minutos).

A partir de la continuidad, al argentino le quedan todavía algunos récords por batir, y en especial el de ser el máximo goleador de la historia en un único club, marca en poder del brasileño Pelé con 643 en el Santos por 614 de Messi en el Barcelona.

Tampoco es el jugador que más partidos ha disputado con el equipo azulgrana: 701 frente a los 767 de Xavi. Ni el que más encuentros ha jugado en la Liga de Campeones: 140 contra los 181 de Iker Casillas.

La Champions es el mayor reto del 10 del Barcelona. El máximo goleador del torneo sigue siendo el portugués Cristiano Ronaldo (Juventus), con 127 tantos por 114 de Messi, y el futbolista que más veces lo ha ganado responde al nombre de Paco Gento: seis por cuatro del rosarino.

El madridista Gento, además, ha ganado la cifra récord de hasta 12 ligas, dos más que Messi, capitán y santo y seña del Barcelona. La Pulga suma hasta 34 títulos, un registro extraordinario y al mismo tiempo inferior al que ostenta el brasileño Dani Alves (São Paulo), exlateral azulgrana, que totaliza 39.