Promesas del presidente electo de EU pierden brío

0
1364

El magnate Donald Trump ha diluido las promesas más extremas y temidas de su campaña en su primera semana como presidente electo de Estados Unidos, pero persiste la incertidumbre dentro y fuera del país por saber hasta qué punto las cumplirá.

Desde su inesperada victoria electoral, el presidente número 45 ha bajado el volumen de los gritos de guerra que encendieron a millones de seguidores en entrevistas con la cadena CBS y el periódico The Wall Street Journal.

“Construye el muro”, “Enciérrala”, “Drenar el pantano”, le pidieron con fervor millones de personas durante el último año y medio en sus multitudinarios mítines por todo el país.

Ahora, tras finalizar la campaña, el muro parece que será más bien una valla, Hillary Clinton es una “buena persona” a la que no quiere “hacer daño” procesándola por su servidor de correo electrónico privado y el “pantano” de Washington se llena más que se drena con los cabilderos y veteranos políticos de carrera que van conformando su equipo.

Cuando era el candidato del hombre blanco enfadado, Trump prometió levantar un muro de unos mil 600 kilómetros de largo en la frontera sur del país, hacer que México pague por él y crear una “fuerza de deportación” para devolver a los 11 millones de indocumentados a sus países de origen.

En su conversación de “60 minutos” con la CBS, el presidente electo rebajó el domingo su discurso hasta posiciones más conciliadoras con el aparato de su partido: deportación de “los dos o tres millones” de indocumentados con antecedentes penales y —la manida promesa de— “reforzar la seguridad de la frontera”.

Antes de “tomar una decisión” sobre el futuro de los otros ocho millones de indocumentados, a los que ahora llama “gente fantástica”, el presidente Trump no hará nada más que lo que prometieron todos sus rivales: “asegurar la frontera”.

Si hubiera que escoger una palabra para asociar con la campaña de Trump esa sería, con toda probabilidad, su famoso “muro”, la promesa que más caló parece no ser ya tan literal.

Preguntado en CBS por si aceptaría la valla que proponen algunos republicanos del Congreso, Trump dijo que sí “para ciertas áreas”.

Las propuestas bomba de su campaña parecen ir perdiendo intensidad y de algunas ya ni habla, como de prohibir la entrada al país a todos los musulmanes hasta que las autoridades determinen “qué está pasando”. “Eso no va a ocurrir. No hay apoyos para eso en el Congreso y de todas manera sería inconstitucional”, indica Darrel West, vicepresidente y director de Estudios de Gobierno del centro Brookings.

“Secretario de Estado Giuliani”

El ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, emerge como candidato al puesto de secretario de Estado en el futuro Gobierno de Donald Trump. “Fue mencionado seriamente para el puesto de secretario de Estado, una función para la que está calificado y un trabajo que haría realmente bien”, declaró al canal Fox News la directora de campaña del magnate, Kellyanne Conway.

“Iba” contra el Obamacare

Otra de las promesas de Donald Trump que se tambalea es la de revocar la “desastrosa” reforma sanitaria del presidente Barack Obama, considerada el mayor logro en política nacional de los últimos ocho años.

Tras reunirse con Obama el jueves en la Casa Blanca, Trump se mostró abierto en su charla con The Wall Street Journal a “estudiar sus sugerencias” y a mantener algunas de las partes clave, como la cobertura para las personas con enfermedades preexistentes y la de los jóvenes en el seguro hasta los 26 años.

“Trump quiere mantener sus disposiciones más populares, pero es difícil mantenerlas sin el mandato individual y los impuestos que las hacen posibles. Seguro que va a modificar la ley, pero no está claro cómo”, apunta Aaron Kall, experto político de la Universidad de Michigan.

Juez para los primeros 100 días

En sus dos entrevistas como presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump ha asegurado que lo primero que va a hacer cuando llegue a la Casa Blanca el 20 de enero será tomar medidas en “sanidad e inmigración”, además de proponer una “gran ley para bajar impuestos”.

Expertos consideran que también se apresurará a designar un juez “muy conservador” para reemplazar al fallecido Antonin Scalia con el objetivo de que sus impacientes seguidores vean alguna promesa cumplida en los primeros 100 días de su mandato en la Casa Blanca.

“Sin duda le están diciendo que muchas de sus grandes promesas son o demasiado caras, o no factibles o que el Congreso no las apoyará. ¿Se decepcionará su base? Quizás, pero yo creo que aceptarán esa decepción y seguirán agarrándose a las grandes promesas de que todo será mejor con Trump”, señala Robert J. Spitzer, un experto en temas de la Presidencia de la Universidad Estatal de Nueva York en Cortland.

Al fin y al cabo, el empresario ya les advirtió en la campaña: “Todo es negociable”.