Siamesas separadas gracias a la realidad virtual

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Esta tecnología cambió la perspectiva del equipo médico e inspiró la solución

Los escáneres de rayos X son mapas imperfectos del cuerpo humano. Al igual que cualquier mapa, son reducciones de la realidad que presentan grandes distorsiones. Por ese motivo, aún hoy, las cirugías de alto riesgo implican un alto grado de improvisación.

Pero conforme avanzan las herramientas tecnológicas a disposición, también avanzan las posibilidades que los médicos tienen para prepararse adecuadamente para este tipo de procedimientos.

Recientemente, Daniel Saltzman, jefe de cirugía pediátrica del Hospital de Niños de la Universidad de Minnesota, realizó junto con su equipo una separación exitosa de hermanas siamesas que no hubiera sido posible de no ser por la ayuda de la realidad virtual.

Esta tecnología ya había sido utilizada en otras situaciones, pero nunca en un caso similar: las hermanas, Paisleigh y Paislyn Martinez, estaban unidas por el pecho, y sus higados y corazones estaban conectados.

Saltzman y su equipo utilizaron lentes de realidad virtual para preparar esta riesgosa operación. Gracias a estos dispositivos, los cirujanos pudieron explorar vitualmente un modelo 3D de los corazones de las hermanas.

Esta experiencia fue completamente reveladora para el equipo, que decidió alterar completamente su estrategia.

Fue en esta exploración que descubrieron que entre los dos corazones se había formado un tejido conectivo (una especie de “puente”) y uno de ellos se había vuelto fuertemente dependiente del otro. Esto hizo que tuvieran que hacer la separación muchos meses antes de lo previsto.

El modelo 3D también les inspiró una idea sencilla pero fundamental: decidieron voltear a los bebés en la mesa de operaciones, para así cambiar el ángulo del procedimiento. Esta elegante solución, aseguraron los médicos, fue la que salvó la vida de las gemelas.

Para crear los modelos virtuales de los corazones, el equipo médico se asoció con el Centro de Dispositivos Médicos Earl E. Bakken de la Universidad de Minnesota. Con un software, convirtieron tomografías y escáneres de las bebés en un detallado modelo virtual tridimensional.

Además, crearon un modelo físico de los corazones mediante impresión 3D.