Solo hay un grupo de población que puede beneficiarse de una copa de vino al día

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El alcohol es repsonsable del 6% de las muertes en el mundo, entonces lo de que una copita al día alarga la vida, ¿es un mito o tiene base científica?

“Alcohol: cuanto menos, mejor”. Es la premisa de la OMS que identifica a esta sustancia como la causante del 6% de las muertes anuales en el mundo (el 7,6% de las de hombres y el 4% de las de mujeres). Beber, aunque sea poco aumenta el riesgo de cáncer, como le contábamos en BuenaVida. Y por “poco” se entiende una copa de vino o una cerveza diarias en el caso de las mujeres y dos en el de los hombres.

Lo explica también Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina preventiva y Salud pública en la Universidad de Navarra: “Está vinculado a una mayor posibilidad de sufrir cáncer de laringe, esófago, hígado, mama, colon o recto”. Aparte de a otras enfermedades de hígado, pancreatitis, riesgo de infarto, más derrames cerebrales, accidentes de tráfico, suicidios, violencia…

Martínez-González fue catedrático visitante en la Universidad de Harvard en el año 2016 y es impulsor del proyecto SUN (Seguimiento Universidad de Navarra), que monitoriza parámetros de salud de más de 22.000 participantes en España y algunos de cuyos resultados recoge ahora en su libro Salud a ciencia cierta (Planeta, 2018). Es precisamente en este libro donde recoge las consecuencias negativas (y la única positiva) de las bebidas alcohólicas en la salud.

Una copa, solo para hombres mayores de 45 y mujeres de más de 55
Ante esa lista de enfermedades y su enorme coste social y familiar, ¿cómo se come aquello de que una copita de vino al día podía alargar la vida? “En algunas circunstancias, el consumo de alcohol puede ser beneficioso”, comienza Martínez-González, “pero son circunstancias muy restringidas”. Y teniendo en cuenta una norma básica: “Un médico nunca debería recomendar a alguien que se inicie en el consumo de alcohol si nunca lo ha hecho ni tiene costumbre”.

Dicho esto, “se sabe a ciencia cierta que el alcohol reduce el riesgo de tener una enfermedad cardiovascular, pero solo a partir de cierta edad: los 45 años en varones y los 55 en mujeres”. Antes de esas edades, “el alcohol solo hace daño”. […] En el proyecto SUN “hemos comprobado los efectos adversos metabólicos de la cerveza. Y también que cuanto más alcohol, más mortalidad. Pero también hemos visto, no obstante, que hay una forma —solo aplicable a personas mayores— de consumir alcohol que puede reducir la mortalidad total. Lo llamamos patrón mediterráneo de consumo de alcohol”. “Los que encajan en este patrón —a continuación la descripción extraída del libro— resulta que viven más años”.

Así debe beberse para que tenga el efecto positivo
Las personas en las que se ha visto el beneficio están “muy motivadas por tener una buena salud, se interesan en la prevención, tienen estudios superiores, son responsables y con autocontrol. No consta que ninguna de ellas haya tenido un uso problemático del alcohol. En principio, se trata de personas que comen bastante bien y están sanas. Casi nunca consumen destilados, ni se emborrachan, ni toman mucho alcohol al día, sino solo en las comidas. Y lo reparten durante la semana, no se dan el atracón el fin de semana. Beben un poquito para comer o cenar. Quizá una copita (mujeres) o dos (hombres) de vino tinto”.

¿Por qué funciona en estas personas cuando superan las edades frontera? “Quizá una parte del secreto sean los polifenoles, unas sustancias que se encuentran [entre otros productos como el cacao] en el vino tinto. Además, son antiinflamatorios. Cada vez está más claro que la dieta, cuando tienen un mayor contenido en componentes antiinflamatorios, previene la ganancia de peso y las enfermedades crónicas más importantes.