Trump cancela los planes de celebrar la cumbre del G-7 en su hotel de Miami

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El presidente de Estados Unidos da marcha atrás en su decisión debido a la “hostilidad irracional y enloquecida” de los medios de comunicación y los demócratas

No podía ser de otra manera, ante tamaño escándalo, aunque el presidente lo achacó a “la irracional hostilidad demócrata”. Donald Trump anunciaba en su cuenta de Twitter que descartaba la posibilidad de celebrar la reunión anual de jefes de Estado y de Gobierno del G-7 en 2020 en una de sus propiedades privadas, el Hotel Trump de Doral, en Miami. “Debido tanto a los Medios y la Loca e Irracional Hostilidad Demócrata, ya no consideramos Trump National Doral, Miami, como sede del G-7 en 2020 [las mayúsculas son textuales del presidente]”. A continuación, el mandatario asegura que comenzarán “inmediatamente” a buscar otra sede para la Cumbre, “incluyendo la posibilidad de Camp David”.

El pasado viernes, los demócratas presentaron en el Congreso un proyecto de ley para bloquear esos planes. Todo esto mientras continúa en marcha la investigación cuyo objetivo final es el juicio político o impeachment contra Trump por presuntamente haber presionado a Ucrania para interferir a favor de su reelección en las elecciones de 2020.

El cambio de planes, aunque racional, es llamativo y deja en muy mal lugar al jefe de Gabinete de Trump en funciones, Mick Mulvaney, quien el pasado jueves insistía en que la Casa Blanca había concluido que el complejo vacacional de Trump en Miami era “de lejos la mejor sede física” para celebrar el encuentro de los más de 10 lugares que habían considerado para la reunión de líderes mundiales.

Trump volvía a justificar su decisión en que pensaba que estaba haciendo “algo bueno para el país” usando el complejo de su propiedad para celebrar la reunión, que por turno le corresponde organizar a Estados Unidos. “Es grande, grandioso, tiene cientos de hectáreas, está cerca del Aeropuerto Internacional de Miami, tiene enormes salones de baile y salas de reuniones, cada delegación tendría su propio edificio”, ha especificado en una serie de tuits.

“Anuncié que estaría dispuesto a hacerlo sin ningún beneficio o, si me está legalmente permitido, a coste cero para Estados Unidos, pero, como de costumbre, los medios hostiles y sus socios demócratas se volvieron locos”, ha continuado en su cuenta de Twitter. Mulvaney argumentó la pasada semana que Trump no iba a obtener beneficios por hospedar a los mandatarios en uno de sus hoteles y recalcó que la marca Trump no necesitaba ayuda ya que generaba beneficios por si sola.

En Doral se hubieran reunido los líderes de Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Japón. La decisión de celebrar allí la cumbre implicaba que cientos de diplomáticos y medios de comunicación intentarían alojarse en ese mismo lugar, lo que convertía la cumbre en un escaparate mundial de publicidad para el negocio del presidente. Los países que conforman el G-7 se turnan para celebrar el encuentro.

La última vez que le tocó a EE UU fue en 2012, cuando el expresidente Barack Obama recibió a los mandatarios en la casa de verano que posee el Gobierno en Camp David, Maryland, a media hora de Washington. En 2004, el expresidente George W. Bush hizo de anfitrión en el exclusivo complejo turístico de Sea Island, Georgia.